Primero que nada quería daros la enhorabuena por la revista, me ha impresionado y alegrado a la vez, observando cómo avanza el espiritismo. Hace ya al menos 5 años que me considero espírita y releyendo lo de cartas al director me han entrado ganas de enviar este mail y contaros muy resumidamente mi historia, aunque algunos ya la conocéis, pero esta vez con vistas a la posible publicación, si así lo consideráis.

Durante toda mi vida había estado absolutamente despreocupada de la parte espiritual y se podría decir que era de esas personas que sin reírme de los que creían en los espíritus sí pensaba que eran unos pobres ignorantes, sugestionados, fanáticos o locos, por creer en algo sin “ningún sustento científico”.

Nunca me había ocurrido ningún fenómeno hasta que un día al despertar vi claramente a uno de mis pacientes, esa misma mañana me enteraría que había desencarnado aproximadamente a la misma hora de mi visión. Posteriormente muchas visiones similares se repetirían, pero desde aquella primera me puse a buscar en internet y todavía doy gracias a Dios que me encontré con la Federación Espírita Española. Leí todos los libros de Allan Kardec desde la web, en aproximadamente tres meses, más que leer absorbía, tomaba notas, reflexionaba y aprovechaba cualquier rato libre para comprender mejor este mundo nuevo que se me presentaba. Cada visión era un nuevo interrogante y un estímulo más.

Aunque no hay ningún centro espírita en mi zona, mantengo contacto con la federación y estudio todo lo que puedo y cada vez tengo más claro que el médium no sólo ha de estudiar, sino esforzarse cada día por ser mejor persona.

Mis visiones se mantienen aunque con una frecuencia muy variable y siempre procuro estar alerta, espiritualmente hablando, sinceramente no es fácil convivir con algo así. Pero es gracias al conocimiento espírita que ya no tengo ni los miedos ni la ansiedad del principio. No sé si en el futuro esta capacidad tenga alguna utilidad objetiva por ejemplo en un centro espírita, pero sí he aprendido con vosotros que no he de provocar nada y sí mantenerme firme en el estudio para que no sea una vía de influencia espiritual inferior, y/o estar preparada por si en el futuro tengo la oportunidad de colaborar en un centro espírita.

Hasta el momento esta capacidad sólo me ha servido a mí para confirmarme que hay vida después de la muerte, en ningún momento he escuchado un mensaje o algo por el estilo para poder transmitir a otra persona, sólo veo y muy de vez en cuando. Pero ya que no puedo hacer a otros ver lo que yo veo, sí procuro hacerles entender lo que ya entiendo a través de mi testimonio y mis humildes conocimientos.

Una médium espírita.

Poco tendríamos que añadir a tu carta que no sea destacar que eres un vivo ejemplo de que la mediumnidad se puede educar también en solitario y que si bien el trabajo mediúmnico bien hecho necesita de un equipo y un grupo que dé soporte, cuando por circunstancias esto no es posible, lo urgente y necesario es como muy bien dices estudiar y renovarse moralmente para lograr una buena sintonía y evitar la interferencia inferior. Sí que desde luego eres un raro ejemplo en el sentido de la conciencia, seriedad y disciplina desde tus inicios, que son imprescindibles para que el médium se equilibre y eduque su mediumnidad.

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