Hace unos dos meses inicié la lectura de la Doctrina Espírita y leí El Libro de los Espíritus y El Libro de los Médiums. También estoy terminando de leer El Evangelio según el Espiritismo, de Allan Kardec. Ya me siento en condiciones de participar activamente de los trabajos de un centro espírita, a pesar de que hasta ahora no he recibido ninguna manifestación mediúmnica. La filosofía y la lógica me han convencido. Me gustaría, profesor, que me pudiese dar la dirección de uno de los dos centros espíritas en los que usted participa, para que tanto yo, como un compañero del trabajo, los conozcamos.”

Le puedo decir que es para nosotros una feliz noticia la de su iniciación espontánea en el Espiritismo y, principalmente, a través de la lectura y del estudio, que es lo que más necesitamos en el movimiento espírita. Sabemos que la mayoría de las personas se aproximan al Espiritismo llevadas por motivos particulares, muchas veces dolorosos, como la muerte de un ser querido, enfermedades graves en la familia o en la propia persona. Así procuran en el Espiritismo una ayuda, una cura. Entretanto son muchos los que se aproximan al Espiritismo por la lectura de las obras, por la lógica de la Doctrina, para poder encontrar en ella una mejor comprensión de los problemas de la vida, del hombre, del mundo.

Los que así les sucede son, podemos decir, casi predestinados porque traen en sí esas ideas y alimentan en su propia alma, en su inconsciente, esos principios que encuentran en la lectura de los libros espíritas. Es el motivo por el cual se convierten sin ver Espíritus, en las manifestaciones de materialización, sin ver fenómenos de efectos físicos, sin participar en sesión alguna en   la que los Espíritus se manifiestan y dan pruebas de  su identidad. Son esos los que creen, por tanto, antes incluso de tocar la realidad del fenómeno.

Es agradable para nosotros encontrar a los que se acercan al Espiritismo. Deseamos a nuestro amigo que continúe en su lectura.Ya ha leído El Libro de los Espíritus, El Libro de los Médiums, El Evangelio según el Espiritismo. No se olvide, no obstante, que estas lecturas iniciales son hechas con un entusiasmo que no nos deja percibir los detalles, los aspectos a veces muy importantes,  los principios doctrinarios que se nos escapan en una lectura tan rápida.

Vuelva a leer esos libros despacio, con paciencia. Puede proseguir hasta el fin de la Codificación, incluso en ese ímpetu de entusiasmo en el que está leyendo también El Cielo y el Infierno y La Génesis.A través de estos dos libros completará la lectura total de la Codificación, de las cinco obras fundamentales de la Doctrina Espírita. Aunque sería un error que así pensase quien ya leyó todo. Esos libros fundamentales son, valga la expresión, las piedras del cimiento doctrinario.

Es preciso proseguir. Hay mucho que leer, mucho que estudiar. Como ejemplo podemos citar los libros de Léon Denis, Ernesto Bozzano, Alexander Aksakof, Gabriel Delanne y tantos otros compañeros de Allan Kardec, que trabajaron a su lado, o que enriqueciesen el Espiritismo posteriormente con sus investigaciones, sus trabajos, sus estudios. Es preciso recordar que también está la Revista Espírita, de Allan Kardec. Son nada menos que 12 volúmenes, con cerca de 400 páginas cada uno, pero es una colección indispensable para el buen conocimiento de la Doctrina Espírita. Esto lo puede observar en la propia lectura de las obras básicas, donde constantemente hay indicaciones de Allan Kardec, solicitando al lector que procure el esclarecimiento o la continuidad de un determinado asunto en este o aquel número de la Revista Espírita.

Constan en esos 12 volúmenes de la Revista Espírita los relatos de las investigaciones, las comunicaciones importantes recibidas y sus estudios, desarrollando aspectos del Espiritismo que él, naturalmente, no pudo desarrollar en las Obras Básicas, que tenían el fin de estructurar la doctrina pero no entrar en minucias,  en pormenores, que vendrían después y que son importantes para un conocimiento más profundo. 

Herculano Pires

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