CRISIS ¿REAL O CREADA?

–Abuelo hace tiempo que no veraneamos en la playa.

–Pues desde que tu padre se quedó en el paro, cuando empezó la crisis, hijo.

–Crisis siempre crisis, pero ¿qué es eso?

–¿No lo ves?, pues que no hay dinero.

–Abuelo dinero habrá el mismo que antes, o ¿es que alguien ha roto los billetes?

–Pues sí habrá el mismo, pero que ha cambiado de manos.

–¿Y quién lo tiene ahora?

–Pues los mismos de siempre, pero en otros países.

–¿Qué países son esos? pues vámonos para allá.

–Eso está muy lejos, hijo, son los que llaman países emergentes, La China, La India, no sé.

–Pero abuelo, si los chinos y los indios son también la mayoría pobres.

–Por eso hijo, al ser más pobres trabajan más barato, es por eso que  la gente de dinero lo lleva allí, monta empresas y de esa manera le rinde mucho más, porque se lo ahorra en sueldos; además la gente allí trabaja un montón de horas y sin derechos.

–¿Aquí sí hay derechos abuelo?

–Hasta ahora sí, pero ya van quedando menos.

–¿Cómo van quedando menos? ¿Es que los van a quitar? ¿Eso estorba para trabajar?

–Claro que estorba, hijo, eso no es rentable.

–¿Y por qué nos los quitan entonces?

–No se, hijo, quizas habría que hacer leyes para quitarlos y nadie las votaría, los tienen que quitar poco a poco, para que nos vayamos acostumbrando y no nos demos cuenta, pero yo no sé hijo mío, yo estoy de conocimientos de economía lo   
mismo que de cerebro, tengo lo mínimo que se despacha.

–Entonces, nunca más habrá trabajo….

–Sí, cuando tampoco queramos derechos nosotros

–¿Y quién no va a querer derechos y cosas buenas? Eso es una tontería, abuelo.

–Renunciará a sus derechos el que pase hambre y necesidad. Los trabajos que no quieres hacer con la barriga llena, pides hacerlos por favor cuando tus hijos la tienen vacía.

–Entonces ya sé por qué no hay trabajo. Es como cuando soy desobediente y mamá me manda a la cama sin cenar, si quiero comer le tengo que obedecer, pero eso es porque mamá quiere solamente, no porque yo tenga ganas de obedecerla.

–Pues más o menos, hijo, sólo que mamá lo hace para educarte y ellos lo hacen por avaricia. Mira, ellos mandan el dinero a los países pobres y los hacen crecer, a cambio los Gobiernos de esos países les dan dinero a ellos. Además, al fabricar más barato, ganan siempre por todos sitios; el negocio es redondo.

–Pues si ganan por todos sitios, yo creo que los del dinero no van a volver, abuelo.

–Sí vuelven, porque aquí se trabaja con más calidad y cuando cobremos igual que ellos, los traicionarán a ellos también, para ahorrarse el transporte. Además tienen miedo porque cuando esos países levantan cabeza, sus Gobiernos a veces les roban las fábricas enteras. El dinero sólo entiende de egoísmo y los que lo tienen sólo entienden de avaricia.

–¿Y quiénes son esos hombres que tienen tanto dinero, abuelo?

–Pues los grandes Grupos financieros, Multinacionales, Bancos, no sé.

–Y los políticos ¿no hacen nada?

–No, porque cuando acaban sus mandatos les hacen contratos multimillonarios como directores de esas empresas.

–Ah, pues lo que podríamos hacer es no trabajar para esa gente traicionera.

–Eso se llama huelga, hijo, eso no funciona.

–Pues  nosotros  somos  más,   les quitamos todo  lo  que  tienen  y  lo repartimos a todo el mundo, así tendremos todos.

–Eso se llama comunismo hijo y no funciona.

–Pues los matamos, abuelo.

–Ni lo pienses, eso se llama terrorismo y tampoco funciona.

–Pues matamos a los que sí tienen trabajo y así trabajamos nosotros.

–Eso se llama guerra, hijo.

–¿Y funciona?

–Sólo para ellos que también fabrican las armas.

–Y entonces ¿qué hacemos abuelo?

–Pues tener paciencia y esperar. Yo ya soy muy viejo y sé que de todo se sale. Dios no nos abandona, sólo nos prueba.

–Abuelo, y si nos cansamos de esperar ¿qué hacemos? ¿desesperar?

–No, hijo, eso nunca, seguir pidiendo y trabajar.

–Entonces abuelo ¿seguiremos trabajando buscando hierros y cartones?

–En lo que salga, hijo, en lo que salga.

–Abuelo y entonces....

–Calla hijo y ayúdame empujando el carrito, que se me ha vuelto a hacer un nudo en el pecho.

–Abuelo eres muy flojo, esta calle no es cuesta arriba para que se te haga el nudo de los cigarros.

–La calle no es cuesta arriba hijo, la vida lo es, pero tienes razón a veces flojeo

¡Perdóname Señor!

Ángel

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