La mayoría de las personas que han enriquecido su vida con la literatura, relacionan fundamentalmente la notoriedad de Arthur Conan Doyle con su serie de novelas policiacas basadas en las aventuras del doctor Watson y las andanzas del famoso detective de ficción Sherlock Holmes.

Pero debemos recordar que fue también uno de los más entusiastas y destacados promulgadores del Es- piritismo, de los siglos XIX y XX, que trabajó para la divulgación de la Doctrina de los Espíritus.

Nacido el 22 de mayo de 1859 en Edimburgo (Escocia), hijo mayor de familia católica escocesa, estudió en las Universidades de Stonyhurst y de Edimburgo, donde concluyó la carrera de medicina, en la Universidad de Edimburgo, en 1881, habiendo sufrido en estos años una crisis religiosa que provocaría en el futuro conflictos familiares y tensiones espirituales, derivando su sentimiento hacia otras teorías filosóficas.

Recordó siempre las experiencias con su padre cuando era niño, que rara vez llegaba a su casa sin estar ebrio; y como su madre veía como su marido se gastaba todo el sueldo en la bebida, empezó a trabajar, decidiendo enviar a su hijo a estudiar a la Escuela preparatoria de los Jesuitas en Hodder Place (Stonyhurst) a los nueve años de edad.

Su padre llevaría una vida llena de significadas per- turbaciones debido a su alcoholismo, que le condujo a la depresión, y que después de pasar varios años en instituciones mentales, murió posteriormente en Escocia en 1893.

Mientras estudiaba Arthur Conan Doyle, antes de que cumpliera los 20 años, comienza a escribir historias cortas, publicándose la primera de ellas en Chambers´s Edinburgh Journal. A los 22 años se graduó como médico naval, recibiendo su título cuatro años más tarde. En esos años conoció y consolidó una gran amistad con el escritor escocés J.M. Barrie.

Al terminar sus estudios de medicina en 1882 y considerándose como la mayoría de los médicos materialista, despierta atrayendo su atención los fenómenos espíritas y, junto con algunos amigos que también se interesaban por ellos, acude durante un tiempo a algunas reuniones de veladores levitatorios y giratorios, en el curso de las cuales reciben comunicaciones bastantes lógicas, y se plantean qué inteligencias debían mover la mesa.

Debido a su poco éxito profesional inicial, en 1883 y con 23 años, después de trasladarse a vivir a Ports-mouth e instalar una clínica sin provecho material alguno, se dedica a escribir de nuevo historias, incorporándose asimismo al deporte: rugby, golf, boxeo.

Antes y después de su etapa universitaria se integra como médico del buque SS Mayumba en sus viajes a las costas de África Occidental en 1885. En ese mismo año se casa con Louise Hawkins de cuya unión nacieron Mary Louise y Alleyne Kingsley. En 1906 fallece su espo- sa, y pasado un año se casa con Jean Leckie, con quien tuvo tres hijos, falleciendo ésta el 27 de junio de 1940.

Sería en 1886 cuando la casualidad puso en sus manos un libro titulado The reminiscenses of judge Edmonds. Su autor era miembro de la Suprema Corte de Justicia  de Nueva York y persona estimada, de gran valor. Leyó el libro con gran interés, donde se refería con toda clase de detalles como su esposa después de muerta había podido permanecer en contacto con él.

Su curiosidad le había despertado lo suficiente, que el deseo de conocer más literatura le sorprendió al saber que un gran número de hombres superiores, hombres cuyos nombres constituían un galardón dentro de las ciencias, creían firmemente que el espíritu es in- dependiente de la materia y podía sobrevivir a ella: Williams Crookes, a quien conocía como el químico más eminente de Inglaterra; Alfred Russel Wallace, competidor de Darwin; Camille Flammarion, el más conocido de los astrónomos.

Siendo ya un joven médico en 1887, estaba tan inmerso en el Espiritismo, que en el mes de junio escri- bió una carta al editor de la revista Light explicando su conversión al Espiritismo, que fue reproducida primero en julio del mismo año y más tarde en la edición del 27 de agosto de 1927, debido a la importancia de su contenido. Tanto fue así que el 15 de julio de 1929 la Revista Internacional de Espiritismo de Matäo, dirigida por Caibar Schutel, publicó en el Brasil, la primera traducción integral de dicha carta, por ser un documento funda- mentalmente valioso. Además publicó un pequeño libro “La nueva revelación”.

Volviendo a retomar cronológicamente el tiempo, en 1891 se había trasladado a vivir a Londres para ejercer de oftalmólogo. Él mismo en su biografía había comentado que debido a que ningún paciente había visitado su clínica, esto le facilitó el escribir durante todo este tiempo.

En el periodo de tiempo de 1891, en un momento de inspiración, había comenzado a publicar en la revista Strand Magazine las andanzas de sus personajes Sherlock Holmes y el Doctor Watson hasta 1893, y decide darles muerte en la ficción a las historias y aventuras de ambos, que habían dominado su vida. Estos personajes que fueron considerados como críticos y vehículos de la Sociedad Victoriana, habían anulado sus otras obras literarias y hasta su propia personalidad. Pero más tarde y a tal punto, debido a la presión de sus lectores, que consideran que sus personajes eran verídicos, decide “resucitar” al detective en 1902, con ciertos rasgos reveladores, con El sabueso de los Baskerville.

En 1900, escribió su libro más extenso, La guerra de los Bóers, y un artículo que fue ampliamente difundido y traducido: La guerra en el sur de África: causas y desarrollo, que justificaba la participación de Gran Bretaña, lo que provocó que le nombraran Caballero del Imperio Británico en 1902, otorgándole el tratamiento de Sir. A lo  largo de su vida fueron sesenta y ocho relatos los que escribió.

Entre 1921 y 1927 las novelas policiacas, todas ellas protagonizadas por el Dr. Watson y Sherlock Holmes son publicadas, y sus títulos, junto con algunas recopilaciones, aparecen también en diarios y revistas de gran tirada.

Tras la muerte de su hijo mayor en las trincheras de la I Guerra Mundial, se convierte en un defensor del Es- piritismo y se dedica, con la energía que lo caracterizaba, a dar conferencias por diferentes países para difundirlo, publicando en 1921 The Wanderings of Spiritualist y más tarde en 1926 The History of Spiritualism, tarea que le absorbería los últimos años de su vida. Su autobiografía, Memorias y Aventuras, se publicó en 1924.

Deseamos destacar dentro de la obra de Arthur Conan Doyle “Historia del Espiritismo”, lectura necesaria para ampliar los conocimientos del Espiritismo des- de sus inicios. Libro que nos sorprenderá por la gran cantidad de datos importantes que pueden enriquecer nuestro saber.

Arthur Conan Doyle murió el 7 de julio de 1930 a los 71 años de un ataque al corazón, en Crowborough (Inglaterra). Una estatua suya se encuentra en esa localidad donde residió durante 23 años.

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