Allan Kardec se ocupó pronto de los fenómenos del Magnetismo; tenía como mucho 19 años. Ello le permitió escribir un día en la Revista Espírita de marzo de 1858, página 92: «El Magnetismo ha preparado el camino del Espiritismo, y los rápidos progresos de esta última doctrina son, sin duda, debidos a la divulgación de las ideas de la primera».

Más tarde, a principios de 1855, Allan Kardec se reunió con el Sr. Carlotti, un amigo de veinticinco años, que le habló de los fenómenos de mesas «parlantes». Invitado a reuniones, realizó sus primeros estudios serios sobre Espiritismo, no tanto por revelación como por observación. Entrevió en estos fenómenos la clave del problema tan oscuro y controvertido del pasado y del futuro de la humanidad, la solución de lo que había buscado toda su vida.

El 18 de abril de 1857 publicó la primera edición del Libro de los Espíritus. El libro tuvo tanto éxito que la primera edición se agotó rápidamente. Allan Kardec lo reeditó en 1858 en su forma actual, revisado, corregido y aumentado considerablemente. Animado por los acontecimientos y por los documentos que tenía en su poder, así como por el éxito del Libro de los Espíritus, formó el proyecto de creación de un periódico espirita. Lo publicó el 1 de enero de 1858, sin haber hablado a nadie de ello.

Tras varios meses de reuniones de estudio que tenían lugar en su casa, situada en el nº 8 de la calle de los Mártires en París y para dar cabida a un número cada vez mayor de personas, incluyendo notables de la época, decidió buscar un local más grande. Algunos participantes propusieron formar una sociedad espírita y alquilar una habitación en la que tendrían lugar las reuniones. Pero era necesario, para evitar ser acosado por las autoridades, identificarse en la Jefatura de policía y tener una autorización, ya que la ley de la época, la Ley de Seguridad General, votada el 19 de febrero de 1858 y promulgada el 27/02/1858, prohibía las reuniones de más de veinte personas, sin una autorización de la policía imperial de Napoleón III, que había sufrido un atentado político cometido por el revolucionario nacionalista italiano Félix Orsini, que casi lo mata el 14 de enero de 1858. Era una ley estricta que no se derogó hasta 1870. Los estatutos de la Societé Parisienne des Études Spirites SPES (que se encuentran en el Libro de los Médiums en el Capítulo XXX) debían someterse a las autoridades quienes, ante las nuevas ideas, se fijaban en el cometido y en la lista de los nombres de los miembros.

El Sr. Dufaux (principal médium de las reuniones), que conocía personalmente al jefe superior de la policía de entonces, se encargó de los trámites, y gracias al Ministro del Interior, el general X, que era favorable a las nuevas ideas, el permiso se obtuvo en quince días, mientras que por la vía ordinaria hubiera requerido meses sin demasiadas posibilidades de éxito. La Sociedad Parisina de Estudios Espíritas, que se estableció el 1 de abril de 1858, obtuvo la autorización en un tiempo récord, el 13 de abril de 1858.

Con su prudencia legendaria, Allan Kardec designa a dicho general con la letra X, por razones obvias, y además, porque los estatutos de la Sociedad de París prohibían la actividad política y de partido, tratándose de una sociedad con carácter apolítico. Como podemos leer en las Obras póstumas, el general X era, al mismo tiempo, el Ministro del Interior de Francia, cuyo cargo ministerial tenía en aquella época la denominación completa de Ministro del Interior y de Seguridad General. Nuestra investigación sobre la historia política francesa nos dice que Napoleón III (1808-1873) nombró oficialmente para este cargo a un general el 7 de febrero de 1858, el general Charles Marie Espinasse Esprit.

Allan Kardec era el presidente de la SPES. Se reunían todos los martes en el local que habían alquilado en el Palais-Royal, galería de Valois, nº 35. La SPES permaneció allí un año entero, desde el 1 de abril de 1858 hasta el 1 de abril de 1859. A continuación, se reunió todos los viernes en uno de los salones del restaurante Douix, en el Palais-Royal, galería Montpensier, del 1 de abril de 1859 al 1 de abril de 1860, para posteriormente elegir su sede definitiva en el Ste. Anne nº 29, gracias a una generosa donante.

Allan Kardec fijó allí su residencia privada y la oficina de la Revista Espírita el 15 de julio de 1860. Alrededor de 1859-1860, surgió una crisis en la Sociedad. Lo recordó en un acta de la Revista Espírita el 1 de abril de 1862 explicando que hubo en aquella Sociedad elementos que habrían podido dar lugar a su disolución. Allan Kardec estaba dispuesto a retirarse, pero varias comunicaciones lo disuadieron.

La Sociedad tenía por objeto el estudio de todos los fenómenos relacionados con las manifestaciones espirituales y sus aplicaciones en las ciencias morales, físicas, históricas y psicológicas. En realidad eran más teóricas o filosóficas que experimentales. Cuatro años después de su fundación, constaba de 87 miembros sin contar con los socios honorarios, lo que habría llevado a la sociedad a tener cerca de 250 miembros. La única autoridad que podía tener la Sociedad sobre los otros componentes del Movimiento Espírita era la de la experiencia. A través de un boletín de noticias, por lo general publicado en la Revista Espírita, Kardec daba a conocer el resultado de los trabajos de las sesiones generales o privadas. En 1862, Kardec propone en nombre de la SPES un proyecto de reglamento para uso de los grupos espíritas, con vistas a mantener la unidad de principio y acción que podemos encontrar en su libro Viaje Espírita en 1862.

Después de dar cuenta de las condiciones en que se formó la sociedad y de la tarea que tuvo que realizar, Allan Kardec quiso retirarse de su cargo y permanecer tan sólo como un miembro más. La renuncia no fue aceptada y Allan Kardec fue reelegido.

A petición de los espíritas de Lyon y de Burdeos, Allan Kardec hizo en septiembre y octubre de 1861 un largo viaje divulgativo, difundiendo la buena nueva y prodigando sus consejos a quienes se lo pedían. Durante este viaje de más de seis semanas, el Maestro presidió más de cincuenta reuniones en veinte ciudades, donde recibió el más cordial recibimiento y pudo constatar con alegría los inmensos progresos del Espiritismo. Acerca de los viajes de Allan Kardec, algunas influencias hostiles rumoreaban que éstos se habían hecho a cargo de la Sociedad Parisina de Estudios Espíritas, de cuyo presupuesto se deducían todos los gastos de correspondencia y de mantenimiento, el Maestro refuta así el error:

«Varias personas, especialmente de provincias, habían pensado que el coste de estos viajes habían sido pagados por la Sociedad de París; hemos tenido que aclarar este error cuando se ha presentado la ocasión: a aquellos que puedan compartir esta idea, recordaremos lo que hemos dicho en otra ocasión, la Sociedad se limita a cumplir con sus gastos corrientes y no tiene reservas; para que pueda amasar capital, tendría que fijarse en la cantidad; esto es lo que no hace, y lo que no quiere hacer, porque la especulación no es su propósito, y porque la cantidad no influye en la importancia de los trabajos; su influencia es únicamente moral y el carácter de sus reuniones proporciona a los desconocedores la idea de una asamblea digna y seria, lo cual se convierte en su más poderoso medio de promoción. Por lo tanto, la Sociedad no podría hacer frente a semejante gasto. Los gastos de los viajes, así como los gastos que nuestras relaciones necesitan para el Espiritismo, proceden de nuestros recursos personales y de nuestros ahorros, incrementados por el producto de nuestros libros, sin el cual nos sería imposible atender a todas las cargas que son para nosotros el resultado de la labor que hemos emprendido».

En 1867, Allan Kardec se encarga de un proyecto de organización del Espiritismo por el que espera dar más fuerza y más acción a la filosofía de la que fue apóstol; intenta desarrollar el lado práctico y que éste dé sus frutos. El propósito constante de sus preocupaciones es saber quién lo sustituirá en su obra, y la constitución que él mismo elabora, pretende precisamente atender a las necesidades futuras de la Doctrina Espirita.

Desde los primeros años del Espiritismo, Allan Kardec había comprado, con el producto de sus libros pedagógicos, un terreno en la avenida de Ségur, detrás de los Inválidos. Habiendo agotado sus recursos para la compra, tuvo que pedir un préstamo para construir seis casitas con jardín. Alimentó la dulce esperanza de retirarse a una de ellas, villa Ségur, y luego hacer de ella una residencia de ancianos donde podrían refugiarse, en la vejez, los indigentes defensores del Espiritismo.

En 1869, la Sociedad Espírita estaba en proceso de reorganización e iba a volverse a constituir, con nuevas bases, en sociedad anónima. La nueva sociedad debía instalarse el 1 de abril en París, en la calle de Lille, en el número 7. Allan Kardec, cuyo contrato de arrendamiento del pasaje Sainte-Anne estaba a punto de terminar, pensaba retirarse a la villa Ségur a trabajar más activamente en las obras que le quedaban por escribir y cuyo plano y documentos ya estaban reunidos. Estaba con todos los preparativos para el cambio de residencia, necesario para la extensión de sus numerosos trabajos, cuando el 31 de marzo, la enfermedad que le estaba minando se apoderó de él y se lo arrebató al afecto de sus discípulos. La muerte de Allan Kardec es notable por una extraña coincidencia. La Sociedad formada por el gran divulgador del Espiritismo llegó a su fin. El local abandonado, los muebles desaparecidos, ya nada quedaba de un pasado que debía renacer sobre nuevas bases. Al final de la última sesión, el Presidente se había despedido; cumplida su misión, se retiraba de la lucha diaria para dedicarse por entero al estudio de la filosofía espiritualista. ¡Otros, más jóvenes, debían continuar la obra y con la fortaleza de su virilidad, imponer la verdad por propia convicción!

 


BIBLIOGRAFÍA

CRONOLOGÍA DE LOS MINISTROS DE FRANCIA, Atlas Words, Italia, 1999-2008

KARDEC, A. La Revue Spirite, de 1858 a 1869. KARDEC, A. El Libro de los Médiums.

WANTUIL, Z. et al. Allan Kardec, el educador y el codificador.

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