El Espiritismo ya nació universal porque es el resultado de la observación del fenómeno de la comunicación de los «llamados muertos» con los «reconocidos vivos». O sea, algo que ocurre desde siempre en todas las regiones y se manifiesta en todas las familias del mundo, pues, si algo de esto no le sucedió jamás a uno mismo, basta preguntar para saber que sí tiene alguna experiencia alguien conocido. Ese fenómeno es, por lo tanto, algo natural, de la propia naturaleza.Y desde que existen hombres existen espíritus que se comunican con ellos, aunque existan los negadores de la evidencia a la que atribuyen un origen puramente material.

Aparte de algunos negadores, está la mayor parte de los que temen tratar del asunto, pues «hablar con los muertos ¡ni pensar! Aunque fuera posible, Dios me libre de eso. No quiero que los muertos me asusten». Ese entendimiento es, normalmente, consecuencia de una visión equivocada de la realidad espiritual que las religiones no supieron aclarar en todos esos siglos e incluso milenios para algunas de ellas. Al revés, las concepciones religiosas tradicionales llevan a la gente a tener dudas y a temer la indeseada muerte, pues la visión que queda de ésta es la destrucción, la putrefacción del cuerpo. Como no se tiene seguridad de lo que ocurre con el alma, si es que existe -piensan algunos-, o hacia dónde va después de dejar el cuerpo, aunque la gente quiera creer, no tiene base firme para utilizar esa creencia como orientadora de la vida.

Sobre el tema, aún sentimos la necesidad de considerar el trabajo hecho por las iglesias tradicionales, especialmente en España y otros países de habla hispánica, en el sentido de confundir el entendimiento de las personas acerca de qué es efectivamente el Espiritismo.

La gente, sin conocerlo porque no lo estudió, llevados por esos que se dicen representantes de Cristo en la Tierra, pasó a pensar que el Espiritismo es cosa de brujos, de dominados por el demonio o algo semejante. Todo eso resulta de la ignorancia sobre lo que efectivamente es el Espiritismo que, al revés, vino a combatir ese tipo de superchería porque aclara la real situación de las personas después de la muerte del cuerpo, evidenciando que la vida sigue igual que aquí, con la continuación de las relaciones de amistad, de cariño, de amor, pero también las de desentendimiento, de rencor, de odio. O sea, la vida en el más allá, es exactamente la continuación de ésta que vivimos ahora. La Naturaleza no da saltos y todo sigue su ritmo normal de evolución, incluso nosotros seguimos siendo lo que somos después de la muerte del cuerpo, que nada más es que una vestimenta que utilizamos por un tiempo, pero que se gasta y necesita ser sustituida.

No se debe de olvidar que España ya tuvo más de 200 centros espíritas en el comienzo del siglo XX porque el pueblo español estaba maduro para comprender ese tema. A no ser por la persecución religiosa, el Espiritismo tendría una expresión bastante más amplia en este país. Pero, en los tiempos de libertad que vivimos, no tomará mucho tiempo para que el pueblo español vuelva a esclarecerse sobre el verdadero carácter y objetivos del Espiritismo, que no son otros sino auxiliar en la comprensión del porqué de la vida, de dónde venimos antes de nacer, qué hacemos aquí, cuál es el propósito de la existencia, hacia dónde vamos después de la muerte del cuerpo, qué ocurre con los que parten, cómo se comunican con nosotros los que aquí quedamos, para qué se comunican y así sucesivamente.

Ya en estos momentos se multiplica el número de instituciones espíritas en España, igual que ocurre en Portugal, donde el Espiritismo es mejor aceptado que aquí, y en otros países de Europa, de Norteamérica, de Centroamérica, de Sudamérica, de Asia, porque esa propuesta de entendimiento de la realidad de la vida espiritual cada día es mejor comprendida por todo aquel que dedica un poquito de su tiempo a leer un libro espírita, ir a un centro para escuchar una charla, conversar con una persona que ya conoce del asunto. Basta no temer a lo desconocido y darse la oportunidad de pensar por algún tiempo sobre el porqué de la vida, para que el individuo, insatisfecho con las respuestas que encuentra en la religión o en las explicaciones materialistas, se vuelque en las consideraciones lógicas, aclaradoras y consoladoras del Espiritismo. ¿Hay mayor alegría que la de saber que los nuestros no sólo siguen vivos, sino que además siguen interesados en nuestro bien y se dedican a ampararnos desde el más allá?

Según la Organización de las Naciones Unidas, hoy existen 196 países en nuestro planeta. El Espiritismo, que surgió en Francia en el año 1857, está presente en más de 50 de ellos, con cerca de 16 mil centros. Alguien podrá pensar que eso es poco, pero, ¿cuántas ideas surgidas en el siglo XIX persisten hasta hoy y crecieron tanto? Además, el Espiritismo no está preocupado con el número de espiritistas. Se dedica a divulgar la Ley de Dios, que debe ser independiente de creencia, pues se trata de la Ley que regula nuestras vidas y nuestros destinos. O sea, no importa si la persona es espiritista, lo que interesa es si es consciente de lo qué es y cuál es su papel en el universo, pues de esa forma actuará en el sentido del bien, construyendo su felicidad y la de su semejante, pues luchará para superar el egoísmo y el orgullo, las dos mayores llagas de la humanidad, porque alejan a las personas unas de las otras y dificultan la vida en familia y en sociedad.

A título de curiosidad, y sin ánimo de presentar números completos, hay identificados centros en Alemania: 27; Angola: 3; Argentina: 72; Australia: 9; Austria: 5; Bélgica: 9; Bolivia: 7; Brasil: 14.000; Canadá: 10; Chile: 2; Colombia: 37; Cuba: 515; Ecuador: 5; El Salvador: 8; Emiratos Árabes Unidos: 3; España: 41; Estados Unidos: 79; Estonia: 2; Filipinas: 40; Francia: 60; Guatemala: 100; Holanda: 9; Honduras: 3; Italia: 10; Japón: 18; Luxemburgo: 1; México: 140; Mozambique: 3; Noruega: 5; Nueva Zelanda: 2; Panamá: 1; Paraguay: 4; Perú: 10; Polonia: 3; Portugal: 116; Reino Unido: 28; República Checa: 2; Republica Irlanda: 1; Suecia: 7; Suiza: 7; Uruguay: 7; Venezuela: 45. Hay también grupos en Bielorrusia, El Congo, Finlandia, Hawai, Hungría, Marruecos, Rusia, Singapur y Eslovaquia. No significa que no existan más centros espíritas en los países citados, o en otros, y tampoco están computados los incontables núcleos familiares que estudian el Espiritismo en hogares de familia.

Muchos congresos espíritas fueron realizados en el mundo. El primero de ellos ocurrió en Barcelona en el año 1888, con la presencia de Amalia Domingo y Soler, una de las más grandes divulgadoras del Espiritismo en España y Sudamérica, con sus escritos objetivos y aclaradores que tratan de la comunicación de los Espíritus y sus consecuencias morales para aplicación en el diario vivir. Sí, porque el conocimiento espírita tiene influencia directa en la mejoría de la calidad de nuestra vida, de las relaciones con el prójimo, porque nos permite conocernos a nosotros mismos y el potencial de bien que tenemos dentro y que podemos proyectar hacia afuera para ser mejores padres de familia, hijos, mujer o marido, hermanos, amigos, profesionales, etc.

En el año 1992, en un Congreso Espírita realizado en Madrid, se definió la creación de un Consejo Espírita Internacional, cuyo primero secretario general fue Rafael González Molina, en aquel entonces también presidente de la Federación Espírita Española (FEE). Ese hombre fue el que logró la legalización del Espiritismo en España, después de la persecución sufrida en los tiempos de la dictadura, que vino a cerrar los 200 centros espíritas existentes en este país, con excepción de uno que sobrevivió clandestinamente en Montilla.

El Consejo Espírita Internacional (CEI) reúne hoy espiritistas de 47 países que a él están afiliados o que con él colaboran. Ese Consejo se dedica a la divulgación del Espiritismo en el mundo, especialmente por medio del libro, la organización del movimiento espírita, la creación de nuevas instituciones y la realización de congresos espíritas cada tres años, reuniendo espíritas de todo el mundo. El primer congreso promovido por el CEI fue realizado en Brasil, el año 1995; el segundo en Portugal, en 1998; el tercero en Guatemala, en 2001; el cuarto en Francia, en 2004; el quinto en Colombia, en 2007; el sexto en España, en 2010, y el séptimo tendrá lugar este año en Cuba.

Con la facilidad ofrecida por Internet, hoy existen muchas páginas webs que tratan de Espiritismo, se multiplican las radios espíritas y surgen grupos virtuales que sólo funcionan por esa vía, como es el caso del Centro de Estudios Espíritas Sin Fronteras, afiliado a la Federación Espírita Española y que funciona en ambiente virtual en espacio compartido entre esas dos instituciones. Quien desee participar de las actividades puede consultar los horarios en la página ceesinfronteras.es. También la propia FEE realiza reuniones virtuales de estudio del Espiritismo. Los interesados pueden visitar la página www.espiritismo.es

De todo eso, vale destacar que el punto fuerte del Espiritismo está en su acción social y espiritual. La mayor parte de las instituciones espíritas en el mundo, donde hay necesidad de ese tipo de actividad, mantiene obras sociales de auxilio a los menos favorecidos en términos económicos y sociales. Pero, la totalidad de las instituciones espiritas mantienen reuniones de aclaración y orientación sobre el porqué de los sufrimientos, de las muertes prematuras, de las decepciones y sobre la vida futura, sus esperanzas y consolaciones por el entendimiento de la Ley de Dios y de su amor hacia todos Sus hijos.

Hoy son más de tres mil títulos de libros espiritistas, progresivamente traducidos de sus idiomas originales a otros para que estén a disposición de todos los interesados. Campañas como «No al aborto», «No a la violencia», «No al suicidio», «No a la eutanasia» y «Familia Apriete más ese lazo» son vehiculadas en diversos idiomas, buscando la concienciación sobre la importancia de la vida y la necesidad de su preservación y de la mejoría de su calidad espiritual por el conocimiento que liberta de la ignorancia y del Películas están siendo producidas, incluso por Hollywood, sobre temáticas relacionadas con los conceptos divulgados por el Espiritismo. Impresionante es la cantidad de vídeos espiritistas en YouTube y muchos son los seguidores en Facebook que buscan estudios y charlas sobre el tema.

Los espiritistas son invitados a visitar las prisiones, a apoyar hogares de niños, a ofrecer auxilio a los ancianos, a distribuir gratuitamente libros a quien los acepte. Hoy, gracias a la labor de trabajadores desinteresados como José Aniorte, de Alicante, y Alipio González, un canario que vive en Venezuela, más de dos millones y medio de libros espíritas fueron distribuidos gratuitamente en todo el mundo hispánico, especialmente en países como Cuba, Guatemala y Honduras.

Cada día que pasa, la juventud se inquieta y busca respuestas sobre las cosas relacionadas con la vida espiritual, y, en el Espiritismo, ellos vienen encontrando las respuestas más precisas y objetivas sobre el tema, presentadas de conformidad con su interés.

El Espiritismo crece en el mundo porque ha llegado el momento de que la gente se libere de las imposiciones dogmáticas del pasado y de la ignorancia producida por la pseudociencia que todo niega sin buscar las causas de los fenómenos que no comprende. Ese es el tiempo de la conciencia libre que ejerce su derecho de buscar respuestas donde ellas están. El Espiritismo seguirá creciendo en el mundo porque ofrece a la gente justo las respuestas que está buscando, haciendo comprensible el hecho de que los que pensábamos muertos siguen vivos a nuestro lado, los que nos aman siguen solidarios con nosotros, apoyándonos en las luchas de nuestro diario vivir.

 

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