¿Qué es un amigo? Es alguien que nos da su amistad, cariño, simpatía, su afecto desinteresado. Por esta definición observamos que es bueno tener amigos, pero no siempre son buenos o no sabemos escogerlos bien, pues nosotros somos quienes los escogemos ¿verdad? Hoy hablaremos de los amigos invisibles. Y podríamos preguntarnos ¿tenemos amigos invisibles? Pues sí. Los he dividido en dos grupos: Mis amigos invisibles interiores y exteriores.

Amigos invisibles interiores

No voy a hablar de todos, pues son muchos, pero he hecho una pequeña selección. Quiero aclarar que en un principio eran todos amigos, pero poco a poco fui conviviendo con ellos y con algunos no me fue muy bien, pero aun así les llamo amigos, porque me enseñaron mucho, y ser amigo también es ayudar a aquel que no nos cae tan bien y a veces de un «enemigo podemos hacer un amigo». Estos amigos invisibles están muy muy cerquita de nosotros:

  • Orgullo y vanidad: Siempre que venía uno aparecía el otro. Parecían simpáticos al principio, pero con el tiempo… Se enfadaban por pequeños motivos, cuando les comentaba algo referente a su comportamiento reaccionaban explosivamente, siempre querían ser el centro de atención y que prevalecieran sus ideas. Ellos nunca se equivocaban… todo lo hacían perfecto… y cuando daba mi opinión… no la Sólo hablaban de lo que ellos hacían, de lo que ellos sabían, cómo lo decían…
  • Modestia y humildad: Estas eran encantadoras, siempre dispuestas a escuchar sin interrumpir, no gritaban, sus palabras eran muy sencillas y todos las entendíamos.
  • Envidia: Le gustaba ¡menos lo suyo, todo! Cuando veía en los demás cosas que a ella le gustaba poseer ¡cómo se enfadaba! y siempre estaba comparando su posición y sacrificios con los demás. Nunca estaba contenta con su propia Me daba pena porque sufría mucho, siempre estaba triste y caía en depresión. Un día se presentó con dos amigas: Celos y avaricia Los celos no me cayeron bien desde el principio. Eran muy dominantes, restrictivos, siempre preguntándome que ¿A dónde iba? ¿De dónde venía?

¿Con quién había estado? Más que un amigo, parecía un detective.

  • Avaricia: Ella venía pocas veces, pues se le metió en la cabeza que alguien le quería robar lo que poseía, y no salía de su casa. Un día fui a visitarla y no os podéis figurar

¡¡¡la de cosas que tenía!!! Incluso me confesó que la mayoría ni las utilizaba, y le di una recomendación: que se las diera a alguien a quien le hicieran falta. ¿Qué os figuráis que pasó? Se enfadó mucho y me dijo: «la vida es muy larga y puedo necesitarlo y nadie me ha regalado nada».

  • Compañerismo, Renuncia y Beneficencia: De éstos da gusto Hacían algo bueno y te enterabas por los demás (no alardeaban), no había entre ellos espíritu de competición (colaboraban siempre), combatían siempre el personalismo (yo hice… yo te di…) Pedían la cooperación de todos (para ellos todos éramos útiles.) Y todo lo hacían con alegría y buen humor. Me di cuenta que de ellos tenía mucho que aprender.
  • Vicios: Son los amigos con los que más dificultades he tenido y más he Al principio parecen divertidos: Te atraen, te diviertes y ríes, disfrutas. Te gustan tanto que no puedes pasar sin ellos. Pero luego a largo plazo… Sientes como cansancio, como un vacío, se llega a enfermar y a veces se llega a la locura. Y sufres tanto, que te quieres deshacer de ellos ¡y es tan difícil!

Pero conocí a una de mis mejores amigas que me ayudó a alejarme de esos amigos que me perjudicaban tanto:

  • Mi amiga la Voluntad. Ella me habló de sus amigos: esfuerzo, paciencia, tiempo, los que poco a poco quiero ir Le dije que quería ser como ella, pues conseguía todo lo que se proponía. Me enseñó que la voluntad es la suma de unos factores dinámicos que hay que poner en acción:

Impulso: Que es un deseo, una aspiración de cambio.

Autodominio: sobre nuestras pasiones y apegos materiales.

Deliberación: Crear en nosotros hábitos de análisis, observación y evaluación.

Determinación: Decidir lo que vamos a realizar y cumplirlo con firmeza.

Acción: Es la concretización a partir de nuestros actos.

  • Mi amigo el Odio: Es muy rencoroso, siempre me habla de vengarse no sé de qué, de quién, ni por qué. Siempre está reclamando derechos: que si me dijo, que si me hizo, que me tiene que pedir perdón…
    • Amor y Perdón: Son maravillosos, mis mejores ami Me sirven para todo. Si la gente los escuchara se acabarían todos los problemas de la Tierra (la guerra, el hambre, la pobreza, el racismo…) No tengo palabras para definirlos, es mejor que los conozcáis personalmente. Y si os los presentan, haceros amigos suyos, no os vais a arrepentir pues siempre que aparecen les acompaña…
    • la Felicidad, eso que tanto deseamos Se la posee cuando se tiene la conciencia tranquila. Cuando cumplimos nuestro deber: ante nosotros, ante el prójimo y para con Dios cumpliendo sus Leyes.

De vez en cuando es bueno hacer una revisión de estos amigos invisibles interiores, pues están ahí y no nos damos cuenta.

Amigos invisibles exteriores

Allan Kardec nos habla de ellos en casi toda la codificación, sobre todo en El Libro de los Espíritus en el Libro 2º titulado: «Mundo Espírita o de los Espíritus», en el cap. I «Acerca de los Espíritus La escala espírita» y en el cap.

  1. «Intervención de los Espíritus en el mundo Corporal: Ángeles de la guarda, Espíritus protectores, familiares o simpáticos».

Dentro de la escala espírita, de la cuestión 100 a la 113, Kardec nos habla de tres órdenes o categorías de espíritus: 3er Orden: Espíritus imperfectos. 2º Orden: Espíritus buenos. 1er Orden: Espíritus puros. Es en el 2º y 3er orden que se encuentran estos amigos invisibles. Los amigos en el verdadero sentido de la palabra = amistad, afecto desinteresado, cariño, simpatía. Para conocerlos un poco más vamos a exponer sus características:

1er Orden: Son los que comúnmente se les llaman Ángeles, Arcángeles o Serafines. Tienen Superioridad intelectual y moral, se han despojado de todas las impurezas de la materia, gozan de una dicha inalterable. Son los mensajeros y ministros de Dios, cuyas órdenes ejecutan para mantener la Armonía Universal.

Dirigen a los espíritus inferiores a ellos, los ayudan a perfeccionarse y les asignan su misión. La ocupación que más les gusta: Asistir a los hombres cuando padecen, incitarlos al bien o a la reparación de las faltas que los alejan de la felicidad suprema. Podemos entrar en comunicación con ellos, pero no están a nuestras órdenes.

2º Orden: Buenos.Tienen deseo del bien, algunos tienen la ciencia y otros la sabiduría y la bondad. Comprenden a Dios y a lo infinito y gozan de la felicidad de los buenos. Nos sugieren buenos pensamientos, desvían a los hombres del camino del mal, protegen durante la vida a los que se hacen dignos de ello y neutralizan la influencia de los espíritus imperfectos en aquellos que no se complacen en sufrirla. Hacen el bien por el bien mismo. Y quiero hablar en concreto de:

El Espíritu protector, ángel de la guarda o genio bueno

Forman parte de este 2º orden. Es el que tiene por misión acompañarnos en la vida y ayudarnos a progresar. Es siempre de naturaleza superior, en relación a nosotros. Nos aconsejan y nos sostienen. Son nuestros mejores amigos, los más seguros y abnegados, mejor que cualquiera de nuestros mejores amigos de la Tierra. Están aquí por orden de Dios. Donde quiera que estemos, el Ángel de la guarda está con nosotros: en las cárceles, hospitales, en los locales de vicios cuando estamos solos… nada nos separa de él aunque no lo podamos ver, pero cuyos más tiernos impulsos y sabios consejos siente y escucha nuestra alma. A veces se valen de las personas que nos rodean y nos dan consejos ¿Se aparta de nosotros algunas veces? Cuando ve que sus consejos son inútiles y que en nosotros es más fuerte la decisión de someternos a la influencia de los espíritus inferiores. Pero no nos abandona por completo y siempre se hace oír. El protector vuelve siempre que nosotros lo llamemos…

La certeza de la existencia de protectores espirituales que velan nuestros pasos, que nos amparan en las dificultades propias de la evolución, que iluminan nuestra mente y nuestro corazón en el largo camino de la vida, que nos sostienen en los momentos amargos cuando el dolor nos visita, que nos infunden ánimo ante las pruebas de la vida, que comparten nuestras alegrías y se complacen con nuestro progreso moral, es muy consoladora y nos muestra, una vez más, el inmenso amor del Padre para con todos sus hijos.

Nadie se encuentra solo ni desprotegido.


Bibliografía

PERES, N. Síntesis del manual práctico del espírita.

KARDEC, A. El libro de los Espíritus. Libro Segundo. Capítulos I y IX. KARDEC, A. El Cielo y el Infierno. Cap.VIII Los Ángeles.

GLASSER, A. Memorias de un ángel guardián.

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