Estimados lectores:

El día 6 de diciembre de 2015 dio inicio, en la ciudad de Calpe, el XXII Congreso Espírita Nacional cuyo lema “Evolución en Dos Mundos” recogía de forma eficaz y adecuada el espíritu del mismo. El congreso estuvo estructurado de forma tal, que, a través de la asistencia a las diferentes conferencias, seminarios y exposiciones, además de la participación en los apartados o ciclos de preguntas y respuestas, los asistentes pudieron recoger su oportuna cuota informativa y de instrucción, a modo de libreto intelectual y moral para su posterior puesta en valor en el contexto de nuestras existencias.

A partir del siglo XVII la cultura terrestre experimentó un cambio profundo porque los científicos, después de constatar que las informaciones religiosas por lo general discrepaban profundamente de las conquistas del empirismo científico, resolvieron cambiar la dirección de sus investigaciones, abandonando la creencia religiosa y deteniéndose en la investigación de los hechos. Es el período en que hombres y mujeres notables como Hobbes, Gassendi, Locke, Lord Bacon y otros tantos abrieron a la cultura el resultado de sus investigaciones científicas, que comenzaron en el siglo XVI.

«Hay muchas moradas en la casa de mi Padre»

(Jesús de Nazareth)

Tomamos como principio generador de cuerpos y naturalezas al Éter Universal, definiendo su comportamiento de acuerdo a las leyes propias de la materia. Inherentes al Fluido, esas leyes mantienen el equilibrio y todas las propiedades en las infinitas manifestaciones que presentan. Leyes poderosas y activas, ocultas o latentes, pero destinadas a dirigir, mantener, conservar o destruir a los mundos en los diferentes periodos. De ellas se derivan los diferentes torbellinos y aglomeraciones de fluidos difusos, materia nebulosa, que dan origen a centros de creaciones simultáneas y sucesivas.

Hay una pregunta que, generalmente, inquieta a los espiritualistas: ¿Cómo creó Dios el Universo? La Ciencia afirma que el surgimiento de la materia se dio a partir del Big Bang, la gran explosión que ocurrió hace 13,7 billones de años. Esa teoría explica que, en el inicio, sólo existían cuatro energías: la fuerza nuclear fuerte y débil, el electromagnetismo y la fuerza gravitacional. Conforme con esa teoría, por un fenómeno aleatorio, la fuerza gravitacional se desprendió de las otras tres, que simplemente se estabilizaron, y entonces comenzó a expandirse, generando así la explosión.

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