Llega la noticia a nuestra comisión de un homenaje. Pero ¡¡¡qué bien, qué buena idea, eso suena a fiesta!!! Y preguntamos todas felices: –¿A quién?, ¿Cuándo?, ¿Dónde?...

Y alguien –que ahora no recuerdo quien era– nos dijo: –A nuestro hermano Divaldo.

Todas dijimos: –¡¡¡Genial, se lo merece por todo lo que ha hecho y sigue haciendo por el espiritismo en todo el mundo!!!

Pregunté: –¿Y quién lo hará y qué se le hará?

Vuestra comisión será la encargada… (Volvió a decir esa voz de la que sigo sin acordarme de quién era)

–¡Qué bien! –dijimos todas– En esos momentos ese “qué bien” sonaba más a…TIERRA TRÁGAME.

–A Divaldo… “Madre Mía” con todo lo que este “hombre trabajador” ha hecho. ¿Qué hacer y cómo para agradecerle toda su tarea? Me tranquilicé, pues teníamos un año por delante… y algo se nos ocurriría.

Y un mes, y otro mes, y otro… ¡¡¡pero cómo pasaba el tiempo!!!

Aprovechando las tecnologías de mis hermanos los humanos hicimos nuestras primeras reuniones por Skype, pues cada una vivimos en un lugar diferente (mis compis no tienen alas como yo). Ahí empezamos a esbozar algunas ideas. Me asaltaban un montón de dudas y preguntas que, por supuesto, como a mí no me gusta preguntar y además soy muy prudente, no hice.

Pregunté: ¿Con quién contamos?

Respuesta: Con los niños y jóvenes.

¡Qué bien!, ya teníamos lo principal

Pregunté: ¿Cuántos niños y jóvenes hay?

Respuesta: No se sabe hasta que no lleguemos al congreso y demos la primera clase.

¿QUÉEE…? ¡Para qué preguntaría! ¡me podía haber estado calladita! Aún no sabía lo que íbamos a hacer y ya me estaba poniendo nerviosa.

Pero como tenía una duda…

Pregunté: ¿Y cómo vamos a ensayar lo que se vaya a decidir hacer?

Respuesta: Durante los dos días de clase.

MISIÓN IMPOSIBLE…. (Esto sólo lo pensé, no lo

dije)

Pero el tiempo me demostró que no hay nada imposible cuando hay buena voluntad y el fin a conseguir es útil.Y las ideas empezaron a surgir.

A una de mis compis se le ocurrió adaptar el cuento La leyenda de los milagros del amor, del espíritu Selma Lagerlöf, psicografiado por Divaldo, para hacer con él un teatro para los más peques. A todas nos pareció muy apropiado y que es un cuento con mucha enseñanza y lleno de color. En él había personajes para todos los niños que hubiera: papá, mamá, niño, duendes, gnomos, hadas, pajaritos, flores, viento…

A otra de nosotras se le ocurrió la idea de que se hiciera un vídeo dedicándole unas palabras a Divaldo. Y a otra que se podía representar algún momento de su vida. Estas dos tareas serían un trabajo bonito para que las desarrollaran los jóvenes.

Y como final del evento había que buscar algo que tocara las fibras más sensibles, dijo la otra compi: –Pues qué mejor que cantar todos una canción ¡¡¡¡TODOS!!!

¡Qué horror con lo mal que yo canto!

Y por obra de magia apareció en nuestras vidas Pedro, un cantautor genial y encima espírita. Él sabría captar nuestro objetivo. Bueno, pues ya estaba todo planeado y nos pusimos manos a la obra, para que cuando llegara el día “D” estuviera todo dispuesto (clases programadas, materiales, música, ordenadores etc…)

EN EL CONGRESO

Con los Peques

Ya estamos en el aula asignada a nuestra comisión con los más peques. Este año el lema del congreso era “Evolución en dos mundos” y decidimos dedicar los temas en clase a ese lema, pero un poco modificado, el nuestro era “Evolución en tres mundos: El hogar, la escuela y la sociedad”. A través de juegos, murales y canciones se habló que las familias son diferentes unas de otras y hay que respetar esas diferencias, que en ella se reúnen espíritus que necesitan aprender y evolucionar, pues es en el hogar que aprendemos a amar y respetar a nuestros padres y familiares.

Hicieron un mural donde pegaron diferentes peces que ellos pintaron y, a través de la observación, vimos que cada pececito, es decir, cada uno de nosotros, tiene su belleza e importancia. Juntos los pececitos hacen parte de la naturaleza creada por Dios, como nosotros hacemos parte de la sociedad, de la familia, de la escuela. Todos podemos aportar cosas positivas y ayudar a otros. Nunca debemos compararnos con los demás porque somos únicos y todos tenemos nuestro lugar y nuestro propio camino.

También dedicamos algunas horas a hablarles de Divaldo y su obra, enfatizando su dedicación a los niños necesitados y se les informó del cuento que tendrían que representar. Después de leerlo y sacarle entre todos la enseñanza que contiene, se quedaron encantados y rápidamente se asignaron los personajes. Ellos se fabricaron las ropas y los complementos y daba gusto ver con qué entusiasmo y alegría ensayaban y hacían todo.

Con los Jóvenes

Y aquí aparecen los jóvenes. ¡¡¡Pero qué guapos son todos!!! Ellos aceptaron con gusto nuestras sugerencias y se pusieron manos a la obra. Para crear el vídeo se encargaron de hacer las entrevistas, revisarlas, buscar la música de fondo y con la participación de compañeros con conocimiento en técnicas de montaje, surgió un vídeo sencillo y hecho con mucho cariño. Y para la puesta en escena de la anécdota sucedida a Divaldo, ellos buscaron los momentos para los ensayos, preparación de vestuario y escenario para que todo saliera según lo planeado.

Todos juntos para cantar

Esto parecía que iba a ser lo más difícil de conseguir: los peques, los jóvenes, nosotras allí, todos juntos para cantar o algo parecido. Pero con la ayuda de las orientaciones, el buen hacer de Pedro y el empeño de todos, conseguíamos unir nuestras voces (alguien desafinaba, pero yo no era ¡eh!)

Llegó el día “D”

Todos estábamos ansiosos y nerviosos y a la vez con ganas de ver realizado todo lo que habíamos decidido hacer y sobre todo, deseando que les gustara a todas las personas que allí se encontraban. Hay una cosa que a estas alturas no os he contado y es que a mí se me asignó la presentación del evento. ¡Y menuda vergüenza! Cuando me vi en medio del escenario, con los focos deslumbrándome y con tanta gente mirándome, me quedé “MUDA” ( algo increíble, con lo que a mí me gusta hablar). Menos mal que mi amigo Félix cogió la batuta e hizo las debidas presentaciones. Creo que la gente no notó nada de nada.

Ya en el escenario

Las actuaciones fueron desarrollándose según lo planeado. Había un pequeñito hueco en un biombo que nos separaba del público y desde allí me puse a observar. La gente por momentos se reía, en otros aplaudían, se lo estaban pasando bien. Rápidamente busqué con la mirada a Divaldo y por sus expresiones supe que él también se lo estaba pasando bien, porque sonreía y aplaudía.

Y ya, para terminar, nos subimos todos al escenario y con todo nuestro amor empezamos a cantar la canción que Pedro había compuesto para ese momento tan especial. Y os puedo asegurar que fue especial, pues se me empezaron a humedecer los ojos de la emoción

¡menos mal que me sabía la letra de memoria porque no podía ni verla!

En ese ambiente de emoción y ternura se invitó a Divaldo a que subiera al escenario para hacerle entrega de una placa dedicada a su persona por su gran labor, que fue entregada por el presidente de la Federación Espírita Española, D. Esteban Zaragoza, arropado por todos nosotros y el público. Amablemente la aceptó y nos dedicó unas cariñosas palabras. ¡Aplausos, aplausos, y más aplausos!

Damos gracias a Dios por los buenos momentos que nos ha hecho vivir en este congreso y esperemos que sean muchos más.

Y colorín colorado este bonito momento… Continuaráaaaaaaaaa…

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