Al observar el panorama social que nos constituye, constatamos que día a día aumenta penosamente el número de personas con carencias tanto de tipo material como espiritual. En este sentido, a toda institución que se dedica al estudio, práctica y divulgación del Espiritismo, de acuerdo con sus condiciones y posibilidades, se sugiere trazar la implantación de un servicio de Asistencia y Promoción Social Espírita. Esta actividad se fundamenta en la vivencia de la caridad, cuya característica fundamental es el trabajo de promoción del ser humano a la luz del Espiritismo, ofreciéndole condiciones para superar la situación de penuria social, económica, moral y espiritual que pueda acontecerle.

Las Instituciones Espíritas buscarán prestar asistencia a tales personas en sus necesidades más inmediatas y además, incentivarlas a la realización de cursos y tareas de formación profesional y personal ofrecidos por los organismos competentes, así como esclarecerlas, sin imposición y con el respeto a sus creencias, sobre los valores de la vida y de sí mismos, que presenta la Doctrina Espírita. Ese servicio, dirigido al público en general, no puede omitir la promoción de la familia de la cual la persona asistida forma parte, y tiene como objetivo aliviar la situación de carencia en que se encuentra. Se vislumbra, pues, que la finalidad de la asistencia social espírita es la de liberar y concienciar a la persona por medio de la educación para afrontar su propia vida con responsabilidad.

Podríamos hablar de una ayuda integral, que engloba diversos aspectos fundamentales como son el educativo, material, social y espiritual que la Institución Espírita pueda ofrecer. La atención se realizará de forma desinteresada a aquellas personas que lo necesiten, desde la base misma de la Doctrina, que no es otra que la caridad propuesta por el Evangelio, atendiendo a nuestros hermanos de manera digna y fraterna.

Un centro espírita puede prestar servicios de esta naturaleza, sin perjuicio de las actividades que le son prioritarias, o sea, las de carácter doctrinario, con miras en el esclarecimiento, consuelo y orientación a los que buscan en él la solución a sus problemáticas. La preparación de los trabajadores del Centro Espírita es fundamental en el funcionamiento de las actividades. Una completa concienciación de las responsabilidades que asumen, ayudará a promover la educación tanto de ellos mismos como de los frecuentadores del Centro y a comprender la necesidad de una total implicación en las acciones destinadas al servicio social y caritativo hacia el prójimo en todos sus contextos y alcances doctrinarios.

Resulta conveniente observar la valoración que establece Herculano Pires respecto a la función social en su interesante libro El gran desconocido, capítulo 17: Acción espirita en la transformación del mundo, ítem 3, Solidaridad. Ahí encontramos que la solidaridad espírita no es solamente interna, entre los adeptos y compañeros, sino que se proyecta por lo menos en tres dimensiones, siendo las siguientes:

  1. en el medio social de la comunidad espírita, de manera general, es decir, más allá de los grupos y de las instituciones cerradas;
  2. de manera abierta a todas las personas, estimulándolas y amparándolas en sus luchas por la trascendencia espiritual, procurando ayudarlas sin pedir nada a cambio ni siquiera la simpatía doctrinaria, pues quien ayuda no tiene el derecho de imponer cosa alguna;
  3. y elevándose hacia los planos superiores para unirse a Kardec y a su obra, a todos los Espíritus esclarecidos que luchan por la propagación del Espiri tismo en el mundo, a Dios y a Jesús en la Solidaridad cósmica de los mundos solidarios.En estas tres dimensiones la Solidaridad Espírita realiza, como si estuviera apoyada en tres poderosas palancas, el esfuerzo su­premo de elevar el mundo, estimulando a los seres hu­manos hacia la trascendencia espiritual.

Por otra parte, hay que conocer que en España existen leyes que regulan la práctica de la asistencia social. Con lo cual, la Institución Espírita debe concretar, desarrollar y dirigir los programas que haya adoptado al efecto (realización de la actividad APSE), dentro del marco establecido por la ley.

Asimismo, es importante crear una logística que permita abastecer las necesidades formativas e incluso materiales para poder cumplir con los planes y programas dispuestos por el Departamento de Asistencia y Promoción Social.

Se aconseja que la Junta Directiva de la Institución Espírita apruebe y cree este departamento con el fin de velar por la orientación, sostenimiento, desarrollo y promoción de las actividades correspondientes.

 A su vez sería conveniente que dicho departamento contara con un director o encargado que oriente el planteamiento y supervise la ejecución de las actividades. Un equipo de trabajo organizado bajo su responsabilidad o de coordinadores que asuman las responsabilidades compartidas de las pretendidas tareas.

Es muy importante que desde la dirección del Centro Espírita se aliente a la colaboración por medio de charlas, ejemplos doctrinarios e iniciativas de capacitación.

 Para la implantación de este servicio en la Institución Espírita, la Comisión de Formación de la Federación Espírita Española (FEE) recomienda en su MANUAL APS seguir los SIGUIENTES PASOS:

  •  En caso de solicitarlo, la Comisión de Formación de la FEE proporcionará al dirigente de esta actividad los materiales de estudio necesarios para la implantación del mismo.
  • El dirigente del Centro Espírita estudiará el manual así como todas las lecturas referidas en él y las recomendadas para la instauración del APSE, con el fin de conocer a fondo el planteamiento del servicio y las implicaciones que comporta su integración en las labores de la Institución.
  • El dirigente, una vez adquiridos los conocimientos básicos, se reunirá con su equipo de trabajadores para informar y seleccionar a aquellos que deseen implicarse en las labores de apoyo y asistencia social.
  • Se llevará a cabo un periodo de formación de trabajadores en estrecha colaboración con la Comisión de Formación de la FEE, estableciendo un trabajo conjunto entre el dirigente y la Comisión;
  • Una vez concretada la formación se formalizará y estructurará el equipo específico de trabajadores y la creación del Departamento de Asistencia y Promoción Social Espírita; 
  • El equipo se reunirá para elaborar un Reglamento de Régimen Interno y un Protocolo de Actuación para ir integrando las labores propias del APSE paulatinamente en la dinámica del Centro; 
  • Se aconseja seguir las normas, observaciones y recomendaciones generales sugeridas en el manual ofrecido por la Comisión de Formación.
  • Especializar el equipo en las diferentes áreas de actuación para concretar responsabilidades y ofrecer un óptimo servicio.
  • Establecer un calendario de reuniones del equipo para ir valorando los progresos.
  • Se promoverá el servicio en la Casa Espírita mediante trípticos informativos, charlas, conferencias, seminarios, con la finalidad de concienciar de su necesidad, de sus finalidades y beneficios sociales.
  • Buscar medios de comunicación con otros Centro Espíritas de la zona para compartir las experiencias enriquecedoras surgidas a raíz de la implementación del servicio en la Institución.
  • Mantener contacto con la Comisión de Formación de la FEE siempre que sea necesario para la capacitación y actualización de los voluntarios.

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