Comprender lo que son los sueños y sus posibles significados, es lo primero que debe ocuparnos en un análisis serio y riguroso, si queremos trascender la profundidad de los mismos y alcanzar su significado espiritual.

 La psicología nos indica que los sueños “son manifestaciones mentales de imágenes, sonidos, pensamientos y emociones, relacionados simbólicamente con la realidad del que sueña”. También se nos explica que para entender su significado, debemos conocer las emociones que produjo ese sueño.

 El origen de los mismos es el inconsciente; donde se almacenan los recuerdos de la infancia, la vida pre-natal y las vidas anteriores. Además, hay distintos tipos que podemos englobarlos a grosso modo en dos categorías; los sueños lucidos con emociones agradables y positivasy las pesadillas; relacionadas con traumas, abandonos, estress, miedos, inseguridades, enfermedades, etc.

 Dicho esto, Allan Kardec, dedica todo el capítulo VIII del Libro de los Espíritus a los sueños, su significado, su origen y procedencia. Es todo un tratado de psicología avanzada sobre los sueños, pues se remonta al siglo XIX. En una definición simple de las muchas que utiliza, define los sueños como:

 “El sueño es el recuerdo de lo que el espíritu ha visto mientras duerme”.

 Basa su explicación en la evidencia de que durante el sueño se produce la emancipación del alma, liberando a esta última del cuerpo, y encontrándose así el hombre -de manera fijaen el mismo estado que se produce después de la muerte. Las impresiones que el alma vive en este estado casi nunca las recuerda debido a que es el espíritu y no el cerebro el que vive, memoriza y almacena esas experiencias en el inconsciente.

 Entre otras muchas cosas Kardec nos habla de la comunicación inter-vivos en el sueño; pudiendo contactar y comunicar con otras personas que viven en otras partes del planeta. También nos explica detalladamente la turbación, las premoniciones, los sueños proféticos, etc. Pero lo que nos interesa es el hecho de que “a través del sueño, los encarnados siempre estamos en relación con el mundo de los espíritus“ L.E. Item 401, pudiendo comunicarnos con ellos y recibir sus mensajes desde el otro plano de la vida.

Esto no es nuevo, en la antigüedad, los dos procesos de contacto más habituales con el mundo espiritual eran los sueños y los oráculos. Desde Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma, etc. personajes de la talla de Cicerón, Pitágoras, Artemidoro de Éfeso, así como los profetas de la Biblia, recibían comunicaciones en sueños que servían de premoniciones, avisos de lo que iba a acontecer, etc. Así hasta hoy. Entre los miles de sueños proféticos más famosos se encuentran el de Nabucodonosor, interpretado por el profeta Daniel en Babilonia, o el de Escipión, relatado por Cicerón en su obra “La República.”

 Desde Freud y Jung, auténticos padres del psicoanálisis, y los grandes científicos que dotaron de contenido a la psicología acerca de los sueños al estudiarlos seriamente, muy poco se ha avanzado en este campo.

 Últimamente, el estudio de las emociones e incluso de la psicología pre-natal han puesto de relevancia la importancia de los sueños para la psique humana.

 Sea como fuere, los mensajeros del espacio: los espíritus; llegan a nosotros en el sueño y pueden comunicar con nosotros; son varios tipos los mensajeros que pueden contactar con nosotros; familiares y amigos, protectores y guías, obsesores o perturbadores. En ello influye mucho, no sólo la pureza psíquica y condición moral del que sueña (tal como lo definían los pitagóricos hace 2500 años), sino también el tipo de mensajes; proféticos, premonitorios, de advertencia, sueños que nos consuelan, que nos auxilian, que nos orientan, etc.

 Como conclusión, y a la luz de la filosofía espírita de Allan Kardec, extraemos las siguientes premisas a tener en cuenta:

 1.La importancia del mensaje más que el mensajero.

 2.El significado positivo nos ayuda, la curiosidad y la fantasía perjudican.

 3.El valor del mensaje es su eficacia para nuestro progreso espiritual.

 4.El mensajero, si viene de Dios, siempre aconseja, nunca impone.

 5.El grado de adelanto moral determina la aceptación del mensaje, su puesta en práctica y la capacidad de interpretarlo correctamente. 6.Son recursos de la providencia divina para nuestro adelanto y progreso moral.

 7.El enviado que viene a ayudarnos corrige con dulzura, orienta con lucidez, consuela, auxilia y ama sin sentimentalismo.

Y de estas conclusiones, la debida prudencia y el sabio conocimiento del maestro de maestros nos deja esta advertencia a la hora de aceptar el sueño:

 «No creáis a todo espíritu, sino probad que los espíritus son de Dios» Jesús

Por último, una reflexión personal viene a nuestra mente a la hora de ensalzar la importancia que tiene la codificación espírita en nuestras vidas, y es esta:

EL ESPIRITISMO NOS DESPERTÓ DEL SUEÑO:

1.DE LA IGNORANCIA

2.DEL FANATISMO

3.DE LAS PASIONES Y VICIOS PERTURBADORES

4.DE LOS ERRORES DE VIDAS ANTERIORES

 

EL ESPIRITISMO NOS ACERCÓ A LA REALIDAD:

 1.DE LA EXISTENCIA DE DIOS

2. DE LA INMORTALIDAD DEL ALMA

3.DE LA NECESIDAD DE AMARNOS Y AMAR AL PRÓJIMO

4.DE LA URGENCIA DE NUESTRA TRANSFORMACIÓN MORAL

 

Y todo ello para cumplir con la máxima del maestro galileo en su paso por la tierra:

 «Sed perfectos como mi padre es perfecto»

Jesús de Nazaret

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