En el XXIII Congreso Espírita Nacional, celebrado los días 4, 5 y 6 de diciembre de 2016 en Calpe, los jóvenes recorrimos el lugar de norte a sur, de este a oeste, buscando respuestas. Respuestas a nuestras dudas. Respuestas sobre los Mensajeros Espirituales. Por fortuna, nos topamos con algunos de los conferenciantes, que atendieron amablemente nuestras preguntas e incertidumbres, esclareciendo nuestras verdes y espesas mentes un poco más. Recogemos aquí tan sólo algunas de ellas por falta de espacio.

En seguida nos encontramos con Antonio Lledó en el vestíbulo del hotel, después del atardecer marino que nos regalaban Dios y Calpe. No dudamos en lanzarnos al ataque.

P: Su conferencia iba sobre los mensajes de la otra vida a través de los sueños. ¿Cómo sabemos que se nos ha dado el mensaje? ¿Cómo sabemos que es un mensaje?

R: Hay muchas evidencias para saber si se trata o no de un mensaje. Lo primero, hay que descartar que sea propio de nuestro inconsciente, que no sea una cuestión personal, nuestra. Si es una cosa en la que tú no has pensado, que en absoluto se te ha ocurrido, ni siquiera en la vigilia, antes de dormir, puede ser fruto de tu imaginación, de vivencias anteriores, o bien un mensaje de alguien que viene a traértelo.

¿Cómo distinguir una cosa de la otra? Cuando vienen a traerte el mensaje, te sorprende. Te sorprende, pues no has pensado en ello, ni has caído en ello. Vienen a ayudarte. A darte una advertencia, una lección, un aviso, o algo que a ti te llame la atención, algo que no se te ha ocurrido. Siempre y cuando ese mensaje sea positivo y te sirva para progresar, es un mensaje espiritual bueno. También podríamos coger el Libro de los Espíritus, donde Allan Kardec, del ítem 400 al 410, explica precisamente qué son y qué no son los mensajes espirituales, cuándo provienen de un espíritu elevado y cuando viene de nuestro propio inconsciente. Todo mensaje no tiene ningún sentido si no se contrasta con el que lo ha soñado, pues un mismo sueño puede significar cosas distintas en dos personas. Cuanta mayor moral tengas, tendrás más capacidad de entender el sueño si se trata  de un mensaje espiritual, pues los espíritus superiores saben explicar las cosas de forma que la persona a la que van dirigidas pueda entenderlas.

Poco después, encontramos a Janaina de Oliveira en la Sala de Conferencias, a punto de empezar una. Rápidos como el rayo, nos abrimos paso hasta a ella, que nos recibió de muy buen grado.

P: Has hablado sobre la esperanza y el consuelo de saber vivir. ¿Qué es el saber vivir?

R: Saber vivir es aprender a tolerar a las personas con quién tenemos dificultades en la vida.  Aprender a respetar la trayectoria que tiene cada persona. Aprender a tener paciencia con los demás, y perdonar siempre. Entonces, si conseguimos hacer todas estas cosas, lo que ganamos es humildad, y así aprendemos también a convivir con las personas.

Al final resultó que los espacios entre conferencia y conferencia fueron nuestra mejor baza. Nos llegamos hasta Divaldo Franco en uno de esos lapsos para preguntarle sobre su conferencia.

P: ¿Qué es exactamente un mensajero espiritual?

R: Es un espíritu que ha logrado alcanzar un grado de evolución a semejanza de un maestro, que tiene la tarea de preparar a los discípulos para que puedan enfrentar la vida con dignidad y elevación.

P: ¿Y por qué se produce un mensaje espiritual?

R: Porque todos nosotros somos ingenuos, y somos creados ignorantes y sencillos. Para que el conocimiento se desarrolle, es indispensable que una persona más sabia, que ya haya pasado por ese periodo, nos pueda ayudar.

Anochecía cuando encontramos a Carlos Campetti saliendo de la Sala de Conferencias, tras un largo día de charlas espíritas.

P: ¿Cuál es el punto de vista espírita de la laicidad? R: La laicidad es una creación de los hombres, una forma de intentar separar el Estado de la influencia de la Iglesia. Y hay muchas discusiones sobre el asunto, y diferentes puntos de vista. El espiritismo dice que para estudiar el Evangelio de Jesús nosotros no necesitamos ni de religión ni de, propiamente, utilizar cualquier sistema laico ni de laicidad. Porque Jesús vino a presentar para la humanidad la religión natural, aquella en que él habla para una mujer samaritana, que llegaría el día en que el hombre no adoraría a Dios ni en el templo, o sea, no necesitaría rituales, paramentos, sacerdocio ni nada de eso, y ni en el cerro, como hacían los samaritanos, es decir, adoraría a Dios sin ninguna vinculación religiosa de cualquier tipo de perjuicio. Porque Dios es espíritu, entonces el hombre adoraría a Dios en espíritu y verdad. Y esta es justamente la propuesta que el espiritismo viene a hacer. Porque el espiritismo está en  la propia naturaleza. Nos dice que nosotros somos espíritus que estamos encarnados, pero que hay espíritus que están desencarnados, lo que quiere decir que son nuestros hermanos y que eventualmente reencarnarán, y que nosotros desencarnaremos y estaremos del otro lado. Y que nos comunicamos unos con otros. Estando aquí o en el mundo espiritual nos comunicamos. Y esta es una cosa de la naturaleza, entonces no necesitamos de misterios ni nada de esas cosas para adorar a Dios, porque Dios siendo espíritu y habiéndonos creado a su imagen y semejanza, esto es como espíritus, también es en espíritu y verdad que debemos adorar a Dios. ¿Y cuál es esta cuestión puesta por Jesús, sino la cuestión de que sirvamos a nuestros semejantes? De que nosotros seamos útiles para el bien del prójimo, ¿no? Que es la esencia de la enseñanza del Evangelio. Así que, para comprender esto, nosotros no tenemos que entrar en este juego de poder. Hay un juego de poder político y religioso, y el espiritismo no tiene nada que ver con esto, no necesita involucrarse en esto. Lo que el espiritismo propone es efectivamente que la gente estudie el Evangelio, en su pureza primitiva como Jesús lo vivió entre nosotros. Y entonces, que practiquemos el bien en relación a nuestro prójimo, y así estaremos efectivamente conforme la ley de Dios que nos fue presentada por Jesús.

Nos cruzamos un millar de veces con Alfredo Alonso, por lo menos, y ninguna fue posible hacer la entrevista (cosas terrenales como las prisas o estar cenando nos impedían a todos tener una conversación como es debido), así que acordamos que nos escribiríamos cuando terminara todo. Cumplida su parte, Alfredo nos escribió amablemente la respuesta a nuestra pregunta sobre el alma después de la muerte.

P: ¿Qué ocurre con los espíritus que desencarnan bruscamente?

R: En las desencarnaciones violentas, producidas por: suicidio, accidente, apoplejía o heridas, no existe ninguna desagregación parcial anticipada entre el cuerpo y el periespíritu. La vida orgánica, en toda su fuerza, se para repentinamente.

El espíritu, sorprendido, está como aturdido, pero sintiendo que piensa, se cree aún vivo, no cree haber muerto. Así lo sostiene con terquedad. No obstante, ve su cuerpo, sabe que ese cuerpo es el suyo, no comprende que se haya separado de él. Acude junto a las personas a quienes profesaba afecto, les habla y no comprende por qué no le pueden ver ni oír.

Esta ilusión dura hasta que se da cuenta de su posición. Este estado intermediario entre la vida corporal y la vida espiritual es uno de los más interesantes para el estudio, porque presenta el singular espectáculo de un espíritu que toma su periespíritu por su cuerpo material, y que experimenta todas las sensaciones de la vida orgánica.

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