El curso impartido por la Comisión de Formación y Mediumnidad ha tenido como objetivos ofrecer la oportunidad de examinar las causas de la obsesión, sus grados, consecuencias y su solución, y establecer la relación entre obsesión y enfermedad mental.

Presentamos solamente una referencia breve de lo que fue tratado, pues la complejidad de ese asunto exige estudio más detenido, atento y continuado para saber cómo lidiar con él en la vida cotidiana.

Primeramente, se examinaron los factores que predisponen a la obsesión, destacándose que las obsesiones son provocadas por el abuso en el uso del libre albedrío en diversas reencarnaciones, generando deudas que exigirán reparación por parte de los implicados. Por lo tanto, son causas de las obsesiones, herencias de encarnaciones pasadas o descuidos de la actual encarnación procedentes de las imperfecciones del Espíritu y de su conciencia individual culpable.

Son varias las definiciones de la obsesión. Destacamos de El Libro de los Médiums, Capítulo XXIII, ítem 237: “Dominio que algunos Espíritus logran adquirir sobre ciertas personas” y de El Evangelio según el Espiritismo, Capítulo XXVIII, ítem 81: “Es la acción persistente que un Espíritu malo ejerce sobre un individuo”.

Los grados de la obsesión son: la obsesión simple, que puede no tener raíces en el pasado, iniciarse por una influencia discreta, pero que puede evolucionar para procesos más graves; la fascinación, es decir, una ilusión provocada por el obsesor en el pensamiento del obsesado, perturbando su razonamiento; y la subyugación que se caracteriza por el entero dominio moral y corporal del Espíritu sobre el encarnado.

Entre los que son considerados locos, hay muchos que sólo son subyugados. Necesitan de tratamiento moral, mientras que exclusivamente con los tratamientos corporales podemos hacer de ellos verdaderos locos.

El obsesado es un ser que menospreció la Ley de Amor y que, en la presente encarnación, se enfrenta con los compañeros de terribles dramas. El obsesor es también víctima del proceso. Es el hermano enfermo e infeliz a quien los sufrimientos y los desengaños desequilibraron. Obsesado y obsesor son hermanos profundamente necesitados de trasformación moral. Para los dos son fundamentales las recomendaciones de: El Evangelio según el Espiritismo, en su Capítulo X, ítems 5 y 6.

Son características comunes en las obsesiones, entre otras, la fijación mental, la dependencia fluídica, las simbiosis en grados diversos, las creaciones mentales desequilibradoras que generan infecciones fluídicas, a veces con trasmisión de síntomas de enfermedades del obsesor al obsesado.

Las obsesiones más comunes son de desencarnados para encarnados, pero las hay también de encarnados para desencarnados, de desencarnados para desencarnados y de encarnados para encarnados. Ocurren también las auto obsesiones, cuando el individuo es víctima de sí mismo.

Hay muchos ejemplos de obsesiones en la literatura espírita. Citaremos algunas indicaciones: Caso Anésia y Jovino, en el libro En los Dominios de la Mediumnidad, Capítulo 19; la Sra. X y la personalidad emergente, en este mismo libro, Capítulo 22; también en ese libro el caso Libório y esposa, en el Capítulo 14; caso del escritor desencarnado, en Liberación, Capítulo 17; caso del investigador de policía, en este mismo libro, Capítulo 11; caso Claudio Nogueira, en Sexo y Destino, Capítulos 6 y 7; caso Ester y familia, en Mensajeros de la Luz, Capítulo 11; caso Desidério-Elisa-Fantini, en Y la Vida Continua, Capítulo 19; caso Odilia y Zulmira en Entre la Tierra y el Cielo, Capítulo 3.

En El Evangelio según el Espiritismo, Capítulo XXVIII, ítem 81, Kardec registra que las obsesiones presentan caracteres muy diversos, desde la simple influencia moral, sin señales exteriores perceptibles, hasta la perturbación completa del organismo y de las facultades mentales.

Manoel P. de Miranda, por la psicografía de Divaldo P. Franco, en el libro: En las Fronteras de la Locura, informa que los pasos que llevan a la acción obsesiva y a la enfermedad mental pueden ser clasificadas de síndromes de la inquietud como desconfianzas, inseguridad personal, pequeñas enfermedades, fracasos que generan angustias, incertidumbre y más amplia perturbación interior. Con esos desequilibrios surge la generación de psico-esfera perniciosa con la producción de los fluidos deletéreos y su absorción por parte de los implicados en las situaciones desequilibradoras.

En todos los casos examinados y en las manifestaciones de los presentes, el amor y la oración se destacaron como fundamentales para el tratamiento de las obsesiones de todas las naturalezas. También se destacó la necesidad de que los centros espíritas estén preparados para atender a esos casos que se multiplican en la sociedad.

Considerando que no era posible agotar el asunto, se preparó un cuaderno con indicación de temas y bibliografía para que los interesados sigan estudiando sobre obsesión y desobsesión en sus respectivos centros espíritas.

El curso ofrecido por la Comisión de Formación y Mediumnidad será repetido a mitad del 2019, pero con profundizaciones que no fueron posibles por la exigüidad del tiempo, considerándose la amplitud del asunto.

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