-Hola soy “Espe” y colaboro con el boletín de la FEE en el apartado de “Buenas noticias”. Llevo poco tiempo en vuestro planeta pero he tenido la suerte de haber podido estar en el   XXV Congreso Espirita Nacional donde conocí a los componentes de la Comisión de Infancia, Juventud y Familia que son los encargados de organizar (entre otras cosas) el momento artístico del congreso y con quienes compartí unos momentos maravillosos. Por la mañana estuve con los más peques; y ya que tengo aquí a mi lado a Yolanda le pediría que os contara las actividades que se llevaron a cabo, sin olvidarse ni de una coma (sonrisas…)

Era el día siete de diciembre por la mañana, ya estaba todo preparado, los globos, las cartulinas, tijeras, pegamentos, rotuladores, las mesas colocadas, un gran espacio para jugar y por supuesto nosotros, el equipo de educadores, que esperábamos impacientes la llegada de nuestros niños y niñas que con tanta ilusión se acercan para aprender y divertirse como cada congreso.

Comenzamos, como siempre, con una oración y un par de juegos de presentación para poder conocernos bien. Fueron momentos muy divertidos porque al principio estuvimos todos juntos, niños y jóvenes y fue muy gracioso ya que, para aprendernos los nombres de todos, tuvimos que pasarnos un globo con el “culete” a la vez que nombrábamos a quién le dábamos el globo. Nos reímos mucho y así comenzamos las clases con Naroa, Tales, Duda, Amaya, Gabriel, Iris, Elena, Juliana, Tomás, Guille, Junior, Yasmín, Laura, Alberto, Olga y yo.

Después nos dividimos, el grupo de jóvenes se irían con Pedro a ensayar su divertidísima obra de teatro y los más peques se quedaron con nosotras para empezar las clases.

El primer día estuvimos trabajando la importancia de estar unidos. Leímos el cuento “La unión hace la fuerza” remarcando lo necesario que es que nos ayudemos unos a otros y que a veces, situaciones que estando solos nos pueden resultar difíciles, estando juntos, resultan mucho más fáciles y llevaderas, y que incluso con ayuda, podemos superar muchos obstáculos que en algunas ocasiones se nos presentan.

Para reforzar esta idea hicimos muchos juegos que nos invitaban a ayudarnos. Intentamos comernos una piruleta con una sola mano y sin doblar el codo, por lo que ninguno podía, a no ser que… pensando, pensando… el compañero nos ayudase y nosotros a él; bailamos alrededor de unas sillas y cuando se paraba la música todo el mundo tenía que estar sentado, pero este juego tenía una norma distinta, el que se quedaba sin silla no se eliminaba, tenía que sentarse encima de alguien en una de las sillas. Fue muy divertido porque cuando sólo quedó una silla, tuvimos que sentarnos todos juntos y ayudarnos para que ninguno se cayera.

¡El día ocho estábamos todos puntuales, listos y guapísimos para empezar las clases otra vez!

Comenzamos con una oración y un audiocuento precioso, llamado “Ricos y Pobres”. Estábamos muy concentrados, con las orejotas súper abiertas, escuchando la historia. Aprendimos cosas muy importantes como, por ejemplo, que la felicidad es un estado que no depende de factores externos, sino que está en nuestro interior y que resulta de nuestra actitud en la vida.

Como nos dimos cuenta de lo enormemente ricos que somos, quisimos plasmarlo en un gran mural donde dibujamos todo lo que de verdad importa y pintamos la amistad, el amor, los colores, la familia, los animales, el arcoíris, las plantas, el cielo… descubrir lo afortunados que somos fue un momento mágico.

Hubo muchos más juegos donde aprendimos a diferenciar lo necesario de lo superfluo, donde a través de la mímica aprendimos valores como la gratitud, la generosidad… multitud de ratitos inolvidables.

Las tardes las dejamos para ensayar la obra de teatro que teníamos que representar el último día del congreso por la mañana. Era un cuento precioso que escribió nuestra compañera Olga, se llamaba “El Planeta de los Corazones de Colores”, un fantástico planeta donde todos sus habitantes vivían felices, se ayudaban, se cuidaban unos a otros, “Tic-tac, tic-toc” se decían… hasta que el malvado Materialis-Moc-Moc, un habitante de otro planeta, llegó un día y lo cambió todo.

También preparamos el vestuario, nos hicimos nuestro vestido de corazón, lo decoramos y lo dejamos perfecto.

Y, por último, todas las tardes, para terminar, nos juntábamos con el grupo de jóvenes para ensayar la canción “Espíritu de Verdad” que nos había escrito Pedro, especialmente para este congreso. Los ensayos eran geniales. Todos, grandes y pequeños se esforzaban en aprenderse la canción y en cantar lo mejor que sabían para que el resultado fuese perfecto.

Durante los tres días que ha durado el congreso hemos vivido momentos divertidos, nos hemos reído mucho, hemos aprendido también, pero, sobre todo, hemos estado todo el tiempo rodeados de mucho cariño, de mucha armonía y de mucho amor.

Muchísimas gracias a todos lo que lo habéis hecho posible, los niños, los jóvenes, las familias, los educadores, Pedro, Alberto y Laura, la Comisión de infancia, juventud y familia, Valle, Olga y Yolanda y por supuesto, a la Federación Espírita Española por todo su apoyo.

¡Os esperamos el año que viene!


¿Veis como yo tenía razón? No se le ha olvidado nada.

 Por la tarde fui al aula de los jóvenes con la intención de conocerlos y enterarme un poco de lo que iban hacer, y justo llegué en el momento en el que Pedro les explicaba el contenido de lo que tendrían que representar:

“En enero de 2019 sale a luz, por primera vez, el periódico digital Espíritu de Verdad. Cinco jóvenes son contratados como periodistas para trasmitir a la sociedad lo que el maestro Jesús dijo: porque el mundo lo ha olvidado, o porque lo han comprendido mal. El director del periódico les ofrece por su trabajo el mejor sueldo que nadie pueda tener: su transformación moral y, por consiguiente, la mejora de sus fluidos; les aconseja que amen mucho a su prójimo en su trabajo, y que así, después de desencarnar, apreciarán la ligereza de su periespíritu y evolucionarán a planos de la vida más elevados.  Que su trabajo será anónimo. Que renunciarán el Ego y a la vanidad. Que no recibirán ningún reconocimiento público. Trabajarán, trabajarán y trabajarán… Un guía espiritual supervisará sus trabajos, que se podrán realizar en cualquier formato útil que pueda ser visto por todas las plataformas digitales y redes sociales.

Los jóvenes periodistas, inquietos y llenos de vida, se atreven a conmover a la sociedad con la máxima de Cristo: Bienaventurados los afligidos porque ellos serán consolados, con una poesía inspirada y llena de sentimiento, mejorando las vibraciones sutiles allá donde llega. Un tutorial en YouTube bajo el título Amaos e instruíos, actualizando las explicaciones de León Denis. Viajan al Congreso Espírita Nacional para entrevistar en persona a una de las más importantes conferenciantes internacionales sobre el apasionante tema de La comunicación con los desencarnados, y piden ayuda a unos payasos para que enseñen al mundo técnicas terapéuticas para Conocerse a uno mismo, y saber porque sufrimos. El último de los artículos surge de forma más inesperada: en una conversación con una limpiadora de hotel. Lo titulan: El trabajo, el sacrificio y la abnegación. El deber cumplido. Curiosamente, cada uno de los trabajos forma parte de la comunicación que el Espíritu de Verdad le dio a Kardec .

-Una vez que les explicó el tema, rápidamente se repartieron los papeles y sin perder tiempo se pusieron a ensayar.

Cuando vi la gran tarea que tenían por delante, y del poco tiempo del que disponían para preparar el momento artístico, me surgió la duda de que lo pudieran llevar a cabo.                                                                                        

 Pero cuál fue mi sorpresa, cuando el día 9 a las 10 en punto de la mañana, en el salón de actos del hotel Doña Carlota, vi a un montón de corazoncitos escenificando la historia que yo les había contado de mi planeta. Y cómo a continuación, los jóvenes con entusiasmo y mucho humor representaron ese gran mensaje que fue dado a la Tierra por el “ESPIRITU DE VERDAD”. Y por si eso fuera poco, al final pusieron la “guinda al pastel” (como decís por aquí) cantando todos juntos (niños, jóvenes, corazones y adultos) una canción que a todos nos hizo emocionarnos hasta las lágrimas. Jamás olvidaré lo vivido y sentido en estos tres días. Os llevaré siempre en mi corazón.

Y todo fue posible gracias a…

LA MAGIA DEL AMOR 

 

 

 

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