El espiritismo español florece. Si lo hacemos bien, las próximas generaciones podrán recoger los frutos del trabajo de los obreros de hoy, que con paciencia y amor aran la árida tierra.

Hace pocos días se ha celebrado en Ciudad Real la reunión anual de Comisiones de la Federación Espírita Española, en un clima de hermandad, respeto y unión. Durante toda una jornada se han presentado los trabajos realizados durante el año anterior y también, todos aquellos que durante el presente se pondrán en marcha. Regresamos a casa conscientes de la importancia y la necesidad del trabajo y de más trabajadores.

“La mies es mucha, pero los obreros pocos. Por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies” (Mateo 9: 37-38)

La Revista Espírita quiere, desde esta tribuna, invitar a todos y cada uno de los espiritas españoles a asistir, doquiera se hallen, a este florecimiento, no como espectadores y testigos, sino como partícipes. La FEE aguarda con los brazos abiertos, de igual manera que todos y cada uno de los Centros Espiritas, a todo hombre y mujer, desde el más joven hasta el más adulto, que quiera contribuir con su tiempo y sus manos en esta obra.

Muchos sentimos temor ante la falsa creencia de que nos faltan conocimientos o destrezas a la hora de afrontar algún tipo de trabajo dentro de nuestro Centro o incluso en alguna de las Comisiones de la FEE. Os entendemos, cuando los actuales trabajadores de esta Comisión afrontamos la difícil tarea de mantener la publicación de esta revista, dudamos, y aun dudamos, pero ello no nos ha impedido hacerlo lo mejor que sabemos. Como todas las demás Comisiones, buscamos aprender cada día un poco más, para trabajar un poco mejor. Esto es algo que está al alcance de todos. Solo se necesita voluntad, determinación, esfuerzo y mucha paciencia y amor.

Creemos, sí, que los hombres pueden llegar a ser grandes y buenos si quieren utilizar su inteligencia y su sentimiento, trabajando asiduamente en su mejoramiento moral e intelectual”1.

Estamos lejos de ser grandes y buenos, todos y cada uno de nosotros, sin embargo, para adelantar, el único camino posible es el del trabajo en el bien, como manifestación exterior de lo que se lleva dentro, aquello que estamos cultivando con el estudio y la transformación de nuestros sentimientos.

Todos admiramos a trabajadores del movimiento Espírita Nacional o Internacional que destacan por su conocimiento y disposición, estamos agradecidos de contar con ellos y sin lugar a duda son punto de referencia. El Espiritismo nos enseña que no hay hombres y mujeres de primera ni tampoco hechos de alguna otra pasta especial. Si alguno muestra conocimiento, es porque ha estudiado, si alguno manifiesta bondad, es porque se ha transformado. Pongamos la mirada en estos amigos que nos demuestran que es posible, no para deslumbrarnos o quedarnos impresionados, sino para meditar en los pequeños pasos que podemos dar hoy para llegar mañana, por distante que nos hallemos, a contribuir como ellos lo hacen. No es una competición, aunque tiene el mayor premio al que se pueda aspirar, la satisfacción interior y el bienestar común.

No olvidéis no obstante que, el trabajo de agricultor no es un trabajo sencillo, a ratos puede resultar agotador. Antes del gozo que produce la cosecha y la abundancia, las carencias y el sudor en la frente se hacen patentes. Muestras estas de la necesidad de esfuerzo y constancia. Seamos trabajadores del BIEN porque solo en él podremos encontrar la consolación que nuestras almas anhelan.

El Espiritismo es uno de los tantos caminos que el Padre de todas las criaturas ha puesto ante nosotros para alcanzar ese fin al que estamos predeterminados porque, aunque nos podamos perder por el camino, es inevitable que lleguemos a la perfección que somos susceptibles de alcanzar. No sin trabajo, no sin transformación.

Os animamos e invitamos a contribuir con vuestros Centros Espíritas de forma activa, a hacerlo con las Comisiones de la FEE pero sobretodo, os animamos a contribuir con vuestro trabajo personal de transformación. Este mundo solo podrá ser mejor si quienes habitamos en él nos transformamos en seres mejores, llenos de inteligencia y amor.

Abrazos fraternos de todo el equipo de trabajo.


1. Domingo Soler, Amalia. La Misión del Espiritismo, La Luz del Espíritu.

Usamos cookies en nuestro sitio web. Algunas de ellas son esenciales para el funcionamiento del sitio, mientras que otras nos ayudan a mejorar el sitio web y también la experiencia del usuario (cookies de rastreo). Puedes decidir por ti mismo si quieres permitir el uso de las cookies. Ten en cuenta que si las rechazas, puede que no puedas usar todas las funcionalidades del sitio web.