Todos aquellos que habitamos la Tierra, debemos conocer y comprender que vivimos en un mundo de expiaciones y pruebas, que se encuentra habitado, salvo excepcio-nes, por espíritus comprometidos por nuestros pasados, pero con la esperanza de evolucionar hacía el bien para colabo-rar en un mundo de regeneración ajustándonos a la Ley de la Evolución.

Encontramos en la Génesis, de Allan Kardec, en el Capítulo XVI-II, (27/28), en su destacado “La nueva generación” lo siguiente:

"Para que los hombres sean felices sobre la Tierra es pre- ciso que sólo buenos Espíritus, encarnados y desencarna- dos, la habiten, los cuales únicamente anhelan el bien. Ese momento ha llegado; actualmente se lleva a cabo una gran emigración entre sus habitantes; quienes hacen el mal por el mal mismo y a quienes el sentimiento del bien no alcanza, no son dignos de la Tierra transformada y, por lo tanto, serán excluidos, porque de los contrario volverían a traer la confusión y el desorden al plane- ta y serían un obstáculo para el progreso. Expiarán su obstinación, unos en los mundos inferiores, otros como miembros de las razas terrestres más atrasadas, nues- tro equivalente de los mundos inferiores, llevando con- sigo los conocimientos ya adquiridos y con la misión de ayudar a su adelanto. Serán reemplazados por Espíritus mejores que harán reinar entre sí la justicia, la paz y la fraternidad”.

Si observamos en nuestro tiempo a través de la in-formación de los medios de comunicación, prensa, radio, televisión, redes sociales, etc. el comporta-miento de ciertos políticos, dirigentes, empresarios, gobernantes, etc., espíritus reconocidamente rebel-des que en su día adquirieron el compromiso en el Mundo Mayor, de ayudar e impulsar a la Humani-dad hacía el citado mundo de regeneración, pode-mos comprender las miras que hace 154 años los Espíritus Superiores nos anunciaban. Ellos, tienen una visión de futuro que nos sigue sorprendiendo. Aquellos adquirieron la responsabilidad, para corre-gir y compensar su nefasto pasado, trabajando por el mejoramiento de sus hermanos en la Tierra. Pero observamos, muy claramente, que no han sido, ni son capaces de cumplir su responsabilidad, a pesar de todos los apoyos que el Mundo Espiritual les ha facilitado.

Ellos en vez de ayudar han estado generando y gene-ran trabas al progreso social, moral y espiritual de los habitantes de este Planeta.

Volviendo a la Génesis encontramos: “Todo ocurrirá exteriormente como de ordinario, con la sola diferencia indicada; más esta diferencia tiene una importancia ca- pital, y es que los Espíritus indignos que encarnan en la Tierra, ya no volverán a hacerla en ella. En el niño que nazca, en vez de un Espíritu atrasado e inclinado al mal, encarnará un Espíritu más avanzado e inclinado al bien.

Se trata, en realidad, de una nueva generación, de Espí- ritus y no de una generación corporal; indudablemente, en tal sentido hablaba Jesús, cuando decía: “De verdad os digo, que esta generación no pasará sin que estas cosas se vayan cumplido”. Quienes esperen ver esta transfor- mación operarse por medios sobrenaturales y maravillo- sos, resultarán defraudados.

"La época actual es de transición; los elementos de las dos generaciones se confunden aún. Ubicados en un punto intermedio, asistimos a la partida de una y a la llegada de la otra, presentando cada una características propias.”

Sabemos que desde hace varias décadas, la Tierra está recibiendo Espíritus que se destacan por su inteligencia, así como por su lógica y precocidad. Basta contemplar a esos niños de tan corta edad su facilidad para manejar los componentes electróni-cos actuales; teléfonos, ordenadores, tablets, tele-visores, etc., sus planteamientos a los padres, sus razonamientos, aparte de sus semblantes resplan-decientes que nos aportan iluminación en sus vidas, y que nos anuncian su compromiso con el bien.

Ahora bien, la regeneración de la humanidad no tie-ne la necesidad absoluta de la renovación total de los Espíritus que encarnan en la Tierra. Nos dice la Espiritualidad que serán modificaciones de aquellos que están y estarán dispuestos a colaborar y que volverán una y otra vez para trabajar en el progreso moral y espiritual colectivo.

El Licenciado en Derecho Gerardo Juárez “Bola”, nos dice: “Nada ocurre fuera de la arena del tiempo. Todos los procesos del universo, los físicos y químicos, los inhe- rentes a este planeta como son las trayectorias y movi- mientos a los que está sometida la Tierra, los geólogos y aquellos en los que estamos involucrados los humanos, como los sociólogos, culturales, políticos, psicológicos,fisiológicos, económicos-financieros, todos los procesoshumanos sin excepción, así como los biológicos, celula- res, bacteriales. De no existir el tiempo en el universo se- ría una piedra minúscula bastante absurda y aburrida”.

La excesiva actividad de movimientos que se están generando en nuestro mundo nos indica el proce-so de transición que estamos padeciendo. El pasado año estuvo marcado por la presencia de diversas ca-tástrofes naturales alrededor del Planeta, las cua-les dejaron cuantiosos daños materiales y miles de pérdidas humanas. Aunque podría decirse que en cuanto a desastres naturales, el 2018 estuvo marca-do principalmente por huracanes y tifones (Florida, México, Caribe), terremotos (Nueva Guinea), sismos (Japón), incendios forestales (California), etc., sin duda los eventos más mediáticos e impactantes fue la erupción del “Volcán de Fuego” en Guatemala y el tsunami en Indonesia con más de 2000 fallecidos y más de 5000 desaparecidos.

Aquellos que no se vinculan con la espiritualidad y que sus actuaciones y pensamientos están domi-nados por el materialismo, observan estas catás-trofes destructoras como calamidades inútiles. Sin embargo para todos los que creemos que la muerte solo destruye el cuerpo, puesto que somos espíritus inmortales, no tiene las mismas consecuencias, ya que comprendemos la finalidad y morir de una ma-nera u otra no ha de causarnos temor y sí esperanza.

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