Johann Heinrich Pestalozzi (Zúrich, 12 de enero de 1746 – 17 de febrero de 1827) fue discípulo de Jean Jacques Rousseau, filósofo francés, y se le considera el padre intelectual de Hippolyte Leon Denizard Rivail, conocido como Allan Kardec, su pseudónimo.

Su método de enseñanza era valorar los contenidos de sus niños y alumnos,  darles la oportunidad de desenvolver sus propios conocimientos. Hacerlos conscientes de cuánto podían conseguir para sí mismos y para el entorno que les rodeaba, alumnos independientes y responsables. Pestalozzi decía: “...a la educación toca también combatir las malas tendencias, y lo hará provechosamente cuando esté basada en el estudio profundo de la naturaleza moral del hombre. (...) la educación, cuando se la entiende bien, es la clave del progreso moral, y cuando se conozca el arte de manejar los caracteres como se conoce el de manejar las inteligencias, se podrá enderezar como se enderezan los arbustos. Pero ese arte requiere mucho tacto, mucha experiencia y una observación profunda...”

Creía él que a los niños no se les deben proporcionar conocimientos ya construidos sino la oportunidad de aprender sobre sí mismos mediante la actividad personal. Que los maestros deben estar preparados para lograr un desarrollo integral del alumno más que para implantarles conocimientos, algo que solo constituye una sola parte de la educación y el verdadero objetivo debería ser un "hombre moral" total; este hace el bien y ama, sus acciones se basan en la fe y, en lo posible, deja a un lado su egoísmo.

Le daba mucha importancia al autoconocimiento y el desarrollo moral y eso le hacía ser un pedagogo diferente y que muchos alumnos tuviesen que esperar un tiempo para entrar en el Instituto, de las muchas solicitudes que se hacían para entrar. Pestalozzi era muy afamado y prestigioso, conocido por todos, pero en absoluto orgulloso. El Instituto era protestante, como él mismo.

A qué punto no llegaría su interés por los alumnos y la consabida educación que, Pestalozzi se ponía de rodillas cuando era presentado a un niño, para disminuir la distancia entre el maestro y el alumno.

En Yverdon (cantón de Vaud) funda dos institutos para jóvenes, uno masculino y otro femenino, además de un instituto para sordomudos y otro para niños pobres. Para su enseñanza tomó en cuenta la intuición intelectual. Pestalozzi pensó que por medio del dibujo se ejercitaba al niño en su escritura. Resaltaba la imaginación y creatividad de alumnos/as. Él mismo demostró ser muy creativo.

Hemos leído recientemente una página de Lorenzo Vidal, muy buena: “Educación, no-violencia y paz” donde podemos hallar el pensamiento de muchos estudiosos de la educación, cómo por ejemplo el siguiente de María Montessori, en su conferencia "La Paix et l'Éducation", pronunciada en Ginebra en el año 1932, cuando llamó la atención sobre lo que ella consideraba dos evidencias: la necesidad de crear una ciencia nueva, la ciencia de la paz, y la necesidad de crear una educación nueva, la educación de la paz, ya que, en sus mismas palabras, "es de la paz que depende la vida misma de los pueblos y, probablemente, el progreso o la extinción de toda nuestra sufrida civilización". Así era como pensaba Pestalozzi, enseñaba a sus alumnos a tener un comportamiento honesto, digno y a resolver cualquier contienda sin agresividad. Deseaba de todo corazón educar a niños/as que fuesen de mayores, hombres y mujeres de bien, honestos, inteligentes, pacíficos. Con una base sólida de educación y principios morales, algo a lo que daba mucha importancia.

Fundó varias instituciones educativas, tanto en Alemania como en regiones de Suiza de habla francesa, y escribió muchas obras que explican sus principios modernos revolucionarios de la educación. Su lema fue "El aprendizaje por la cabeza, la mano y el corazón". Gracias a Pestalozzi, hacia 1830, el analfabetismo suizo del siglo XVIII fue superado casi por completo.

En España, Manuel Godoy fundó en el año 1805 el Real Instituto Militar Pestalozziano, una escuela militar de tipo Pestalozzi. En ella fueron educados muchos hijos de los altos cargos vinculados a la Corte, el Ejército y la Armada. El propio infante Francisco de Paula, hijo de Carlos IV, fue confiado a Francisco Amorós y Ondeano, director del Instituto, y educado según este método. El método de enseñanza de Pestalozzi salió de la frontera Suiza, para bien de aquellos que se beneficiaron de la forma de educar del pedagogo.

Allan Kardec, alumno distinguido del profesor dijo: “En primer lugar, aplico el método experimental, que se basa en la observación directa de los fenómenos. Sin prejuicios ni ideas de antemano, simplemente observó qué es lo que estaba ocurriendo. Por otro lado, sigo el método intuitivo-racionalista que había aprendido con el pedagogo Pestalozzi”.

“Apliqué a esta nueva ciencia, como había hecho siempre con toda otra, el método de la experimentación: no me he fiado nunca de teorías preconcebidas. Observe atentamente, comparé, deduje las consecuencias de los efectos, quise remontarme a las causas por la deducción y el encadenamiento lógico de los hechos, y no admití como verdadera ninguna explicación que no resolviera todo género de dificultades”. Esto fue sumamente importante para la tarea que debía realizar Kardec. Haber estado al lado de Pestalozzi estudiando le dio métodos que luego pudo poner en práctica, como acabamos de decir, para la tarea extraordinaria que debía desempeñar. Podemos decir aun más de ese alumno que tanto agradeció la enseñanza que recibió y la confianza que Johann Heinrich Pestalozzi, depositó en él.

“En el momento de tener el material recopilado en las sesiones de comunicación con los Espíritus, Kardec fue muy escrupuloso y metódico. Preparó las preguntas para los Espíritus, para que ellos respondiesen a las cuestiones que ofrecían dudas. Mantuvo un espíritu crítico ante las respuestas de los Espíritus, escuchaba a todos los Espíritus y estudiaba y comparaba sus respuestas. Revisó el contenido y contrastó las respuestas hasta con 10 médiums, para estar seguro de que coincidían entre sí, y de que se trataba de la enseñanza general de los Espíritus.” Siempre recordando a su entrañable mentor, Pestalozzi.

No podemos hablar de Pestalozzi sin nombrar a Allan Kardec y a la inversa. Nosotros debemos de estar muy agradecidos a estos dos seres que tanto cuidaron la ética, la honradez, la humildad, la educación moral y el progreso del ser humano inmerso en la sociedad. Su método intuitivo-racional, fue de muy valiosa ayuda a Kardec, así como a todos nosotros para tener una guía fiable a la hora de enfrentar situaciones de análisis, deducciones y conclusiones.

Agradezcamos a Pestalozzi que confió plenamente en Hippolyte Leon Denizard Rivail por su valía, su disciplina e interés en aprender siempre y hacerlo con humildad. 

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