El método analítico es un género de razonamiento que se utiliza para la investigación de algún objeto o hecho de conocimiento. Este fue el procedimiento de pesquisa que utilizó Rivail/Kardec (1804-1869) como confirmación del fenómeno mediúmnico a través del cual elaboró la doctrina espírita. No obsta para adoptar otro proceder en el proceso de indagación.

El método analítico es aquel proceso empírico-analítico que se enfoca en la descomposición de un todo, desarticulándolo en varias partes o elementos para determinar, así, las causas, la naturaleza y los efectos de ese todo como objeto de conocimiento. Lo primero que necesitamos conocer en la aplicación de dicho método es la naturaleza del fenómeno y del objeto que se estudia para aprehender su esencia e impartir una apropiada investigación. Este método nos ayuda, pues, a conocer el objeto de estudio y sus características, con lo cual se puede explicar, hacer analogías, comprender mejor su comportamiento y establecer teorías. El análisis va tomando forma desde lo concreto a lo abstracto.

Es así como encontramos en el capítulo I, ítem 14 de La Génesis que “Como medio de elaboración, el espiritismo procede exactamente de la misma forma que las ciencias positivas, aplicando el método experimental”. Es decir: se presentaron nuevos hechos que no podían ser explicados por las leyes conocidas hasta entonces y Rivail/Kardec los observa, compara, analiza y, remontándose de los efectos a las causas, llega a la ley que los rige. Después deduce las consecuencias y busca las aplicaciones útiles.  Podemos observar, igualmente, la utilización del método sintético. La síntesis genera un saber superior al añadir un nuevo conocimiento que no teníamos anteriormente.

Presenta, pues, los fenómenos espíritas, y lo que vendría a ser uno de los principios fundamentales en la doctrina espírita: la comunicabilidad de los espíritus. Y nos da a conocer esta investigación a través de la exposición científica clásica. Algo fundamental, por otra parte, a la hora de enseñar una ciencia. Por ejemplo, para estudiar la cinemática, el movimiento de los cuerpos en la Física, en primer lugar se establece cuál es el objeto de estudio. Se manifiesta que los cuerpos están en movimiento, se mueven. Luego vamos a estudiar el movimiento de los cuerpos. Este sería el objeto de estudio de la cinemática.

A continuación viene el segundo paso de la investigación: realizar todo un proceso de observación, de análisis de ese objeto de estudio. Vamos a analizar todos los fenómenos que envuelven ese objeto de estudio. Así pues, la cinemática va a estudiar todo tipo de movimiento: circular, uniforme, rectilíneo, variado, movimiento de los planetas etcétera. Comienza a trazar un conjunto de fenómenos que constituyen informaciones importantes sobre el objeto de estudio establecido.

Seguidamente, si ese objeto obedece a leyes generales, establece cuáles son esas leyes, aquellas que se encuentran tras el movimiento de los cuerpos. De ese modo, se lograron las leyes de Kepler o de Newton sobre la gravitación, por ejemplo.

Lo importante es que una vez que los fenómenos tienen regularidad, es decir, obedecen a unas leyes, habría que comprobar qué tipo de ley explica el funcionamiento de ese conjunto de fenómenos. Y después de establecidas las leyes, estudiar cuáles son las consecuencias de la aplicación de esas leyes a los objetos. De esta forma, vamos a ser capaces de saber en qué punto se va a encontrar un planeta en tal día. Con lo cual, se puede deducir cómo sucederá el movimiento futuro de un cuerpo a través de la aplicación de esas leyes. Vislumbramos, así, que cada parte es preparatoria de la parte consecutiva, es decir, ayuda a comprender la siguiente parte en el análisis.

Hacer una ciencia es algo complejo. Aún hoy los epistemólogos y filósofos de la ciencia no se ponen de acuerdo en esto: cómo se construye una ciencia. En verdad, no hay propiamente hablando un método científico (problema  epistemológico). En efecto, la construcción de una ciencia es un proceso muy complejo que envuelve a toda la comunidad científica. Allan Kardec cuando escribe El libro de los espíritus (LE) en 1860 (edición definitiva) ya conocía toda la ciencia espírita. Y la escribe para que todos podamos tener acceso a ella y que permanezca en el tiempo como ganancia del pensamiento.

Así pues, utilizó la estrategia clásica para la presentación de una nueva ciencia a la hora de confeccionar El libro de los espíritus, es decir, de exponernos la doctrina espírita como ciencia. Y he ahí que nos presenta de forma racional la obra dividida en cuatro partes: 1) Define el espiritismo: cuál es su objeto de estudio; lo que se va a estudiar. 2) Analiza el objeto. Presenta todo lo que sabe sobre el objeto, propiedades, condiciones, relaciones que lo envuelven, formas etc. 3) Presenta la leyes, que explican el análisis realizado anteriormente; leyes que sirven para presentar la regularidad del fenómeno. Y finalmente, 4) Aplica las consecuencias de esas leyes al objeto de estudio. Es el modelo más adecuado de su época para facilitar la comprensión de esta nueva ciencia, la ciencia del espíritu, y su intención es mostrarla de la forma más clara posible. De manera que nos despliega toda la codificación (El libro de los espíritus) en una estructura cuya composición consta de cuatro partes:

 

  1. La elección del objeto de estudio la presenta en la Parte primera del (LE): Las Causas primeras.
  2. El análisis del objeto de estudio lo muestra en la Parte segunda o Libro segundo del LE: del Mundo espírita o Mundo de los Espíritus.
  3. La formulación de las leyes la efectúa en la Parte tercera del LE: Las leyes morales.
  4. Y la deducción de las consecuencias en la Parte cuarta: Esperanzas y consuelos. Consecuencia de la aplicación de esas leyes al objeto de estudio.

 

De esta división va a resultar toda la codificación, como decimos, pues las cuatro obras restantes (El libro de los médiums, El Evangelio según el espiritismo, El cielo y el infierno y La Génesis) se establecen como un desenvolvimiento de cada una de aquellas partes presentadas en El libro de los espíritus y bajo una argumentación racional con la que permite esclarecer aspectos concretos y profundizar en el estudio. Es decir, en El libro de los espíritus tenemos la doctrina espírita en su completitud. Y las otras cuatro obras ayudan a entender y desarrolla ésta.

La comprobación de la existencia del espíritu, uno de los principios fundamentales del espiritismo, se da a través de los fenómenos naturales de efectos físicos e intelectuales: tiptología, psicofonía, psicografía etc. De esta forma, Allan Kardec confirma la existencia del espíritu de modo inequívoco. Todos los principios espíritas son fenomenológicos, es decir, están en la base del edificio del conocimiento, dado su alto grado de certeza. Son proposiciones como: el fuego quema o la cicuta envenena. El procedimiento de la confirmación del espíritu se dio de esta forma. Por ejemplo: si recibimos una carta de un amigo, dejada en nuestro buzón, no pensamos que no sea suya cuando reconocemos pensamientos peculiares, la forma de escribir o de expresarse que le son propias etc. Lo mismo sucede con la psicografía, por lo que la constatación de unos pocos casos son suficientes para eliminar cualquier duda.

La base experimental del espiritismo incorpora además muchos otros tipos de fenómenos como la xenoglosia, materializaciones, pneumatofonía, pneumatografía etc. También se fundamenta en fenómenos ordinarios como nuestras inclinaciones y sentimientos, las peculiaridades de nuestras relaciones con los demás, los disturbios de la personalidad, los efectos psicosomáticos, los sueños, la evolución de las especies y de las civilizaciones, etc. Todo esto se convierte en un vasto cuerpo de evidencias racionales serías indirectas a favor del espiritismo y que el entendimiento de Kardec le llevo a exponerlo así: “Comprendí la gravedad de la exploración que iba a acometer; entreví la clave del problema oscuro y controvertido del pasado y del porvenir de la humanidad, la solución que había buscado durante toda mi vida; me di cuenta que iba a provocar toda una revolución en las ideas y creencias (Mi primera iniciación en el espiritismo en Obras Póstumas, pág. 234).

En verdad, el maestro Kardec dotó al espiritismo de un arsenal conceptual-nomológico propio que trascendió el método analítico y que se debe preservar, puesto que estableció las leyes básicas de manera sólida, adoptando el método y los criterios de investigación adecuados al objeto de estudio. Posibilitando, por consiguiente, el surgimiento de toda una verdadera ciencia, la ciencia del espíritu de consecuencias filosóficas y morales. La teoría espírita es, pues, un paradigma que ofrece previsiones empíricas correctas, o sea, da cuenta de los hechos. Y como cualquier buena teoría científica muestra las características propias de ésta (en la construcción de una ciencia): unidad, simplicidad, consistencia y alcance. Y, lo que es más, sin entrar en conflicto con las demás teorías científicas que, además, sólo ofrecen explicaciones parciales de los fenómenos o hechos espiritistas.

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