Una persona tuvo la idea de sumar las páginas de los cinco libros de la Codificación Espírita – El libro de los espíritus, El libro de los médiums, El evangelio según el espiritismo, El cielo y el infierno y La génesis – y dividirlas por 365, con la intención de saber cuántas páginas tendría que leer cada día para conocer esos libros en un año.

Vamos a repetir está experiencia, considerando que la cantidad de páginas puede variar dependiendo de la edición. Por ejemplo, si los libros tienen las letras de mayor tamaño y más espacio en los márgenes, contarán con más páginas; si ocurre lo contrario, habrá menos páginas.

Tomando por base los libros de una edición tamaño 19,4x12,8, como las que hace la Federación Espírita Española, encontramos aproximadamente: 490 + 480 + 460 + 425 + 420 = 2.275/365 = 6,23 páginas cada día.

No debe asombrarnos que dé tan pocas páginas, lo asombroso es que hayan antiguos espíritas que no han leído esos cinco libros. Considerando que Kardec nos legó, además de esos libros y entre otras obras: ¿Qué es el espiritismo?, Obras póstumas y doce volúmenes de La revista Espírita, tendríamos un resultado aproximado de 25 páginas que leer cada día para conocer toda esa obra en un año. 

¿Cuánto tiempo es necesario para leer 6 o 25 páginas? Depende de la velocidad con que lea la persona. A quien lee muy lentamente, puede ser que le lleve media hora leer las 6 páginas, pero habrá quien lea las 25 páginas en la misma media hora.

¿Será suficiente leer estos libros? Si la persona entendió la introducción de El libro de los espíritus, en su ítem VIII, habrá comprendido que no es suficiente. Si no, veamos:

Acrecentemos que el estudio de una doctrina tal como la Doctrina Espírita, que nos impulsa de repente a un orden de cosas tan nuevo e importante, sólo puede ser llevado a cabo con éxito por hombres serios, perseverantes, libres de prejuicios y animados por la firme y sincera voluntad de alcanzar un resultado. No podríamos calificar de eso modo a los que juzgan a priori, con ligereza y sin haberlo visto todo; que no aportan a sus estudios la continuidad, la regularidad ni el recogimiento necesarios. […] Lo que caracteriza a un estudio serio es la continuidad con que se lo lleva a cabo.1

Así, además de leer/tomar conocimiento, es necesario estudiar con regularidad la propuesta que el Espiritismo presenta para la renovación de la Humanidad. Al comprender que está renovación comienza dentro de cada uno y es intransferible, al espírita le cabe aceptar el desafío de la propia transformación moral y de los esfuerzos que son necesarios para dominar sus malas inclinaciones.

Podemos concretar aun más lo que estamos hablando. Más allá de los estudios en las casas espíritas, que son muy importantes para la comprensión y profundidad de los conocimientos, es recomendable el estudio individual diario en casa para que la persona tenga elementos de contribución en los estudios que participa en la casa espírita. 

¿Será suficiente el estudio individual en casa y en grupo en el centro Espírita? Estas prácticas son excelentes, pero no pueden ser consideradas suficientes, pues no debemos ignorar el imperativo de la contribución personal para las necesidades de la familia.

Quien ya lo leyó, lo va a recordar y, quien no lo leyó, le invitamos a que conozca la historia de Dimas en Obreros de la vida eterna, de André Luiz/Francisco Cándido Xavier, edición original en portugués de la Federación Espírita Brasileña. Dimas era un espírita ejemplar en la sociedad, pero olvidó de llevar el Espiritismo al hogar, a la familia.

Por eso, es recomendable la realización semanal del Evangelio en el hogar, para la lectura y comentario de las páginas sublimes de El evangelio según el espiritismo, para relacionar sus lecciones con los desafíos de la vida diaria, para ganar conocimiento y seguridad en la utilización de sus lecciones con nuestros semejantes, llevando la teoría, progresivamente, a la práctica. 

Entretanto, algunas familias están descubriendo que pueden hacer más que eso, pueden estudiar el Espiritismo todos los días en casa con los hijos. ¿Todos los días en familia? ¡Imposible! Fue lo que pensé al principio, pero vencido mi prejuicio y las barreras que creé, nuestra familia viene estudiando el Espiritismo diariamente desde hace más de 15 años. Y puedo garantizar que nuestra familia no es perfecta, pues enfrenta problemas y vive las mismas dificultades que todas las demás, pero ganó mucho con este estudio, pues cada día se fortalece más el compromiso de apoyo mutuo para afrontar las luchas individuales y de todos los miembros.

Los Espíritus superiores afirman que lleva alrededor de diez años que los protectores consigan establecer una barrera de protección en torno del hogar que realiza el estudio del Evangelio una vez por semana. ¿Cuánto tiempo llevará si la familia estudia el Espiritismo todos los días y mantiene el estudio del Evangelio una vez por semana?

¿Qué significa está barrera de protección? Considerando que estamos rodeados por una nube de testimonios 2, importa saber cuál es la cualidad de aquellos que nos rodean. Cuando el hogar está protegido, los malos no pueden entrar. ¿Alguien desea un beneficio mejor que ese? ¡Tener la garantía de que, si no vacilamos, si no abrimos brechas, si no dejamos entrar vibraciones negativas por medio de nuestros sentimientos y pensamientos, por la radio, televisión o internet, los malos Espíritus no podrán entrar en este hogar que se sabe proteger!  

No obstante, eso aún no es todo el resultado que se puede esperar. Como dijimos, leer y estudiar es muy importante. Mientras tanto, el conocimiento sólo tiene sentido cuando sirve para la mejora, el perfeccionamiento intelecto-moral del ser, cuando el ciudadano se hace hombre de bien, dedicado a la comunidad sin intereses subalternos.

He aquí cómo la familia espírita dará su contribución para que el Espiritismo ejerza su papel de influencia en la sociedad para la mejora de sus instituciones y de las leyes que regulan las relaciones de los unos con los otros.

Cada espírita, formado en un hogar equilibrado que conoce y practica el Espiritismo, es la garantía de un mundo mejor, de una sociedad más justa y armoniosa, de una Tierra más protegida con la preservación de su capacidad de producir los bienes que la comunidad necesita para su sobrevivencia y convivencia pacífica, con los deberes cumplidos y los derechos preservados, cuando el egoísmo y el orgullo ya no tendrán preponderancia en las interacciones entre las personas, las instituciones y las naciones.

Ser espírita es comprometerse con la construcción del hombre de bien, consciente de que está construcción comienza por el estudio y se completa por la práctica de lo que se aprende, desarrollando las cualidades intelecto-morales que deberán caracterizar a los habitantes del Planeta de Regeneración que ahora comienza a diseñarse en los deseos y esfuerzos de sus habitantes.


1- KARDEC, Allan. Introducción. In: El libro de los espíritus. Trad. de Gustavo N. Martínez. Brasília, CEI, 2008. p. 43-44.

2- Pablo a los Hebreos, 12:1 y El libro de los espíritus, pregunta 459

Usamos cookies en nuestro sitio web. Algunas de ellas son esenciales para el funcionamiento del sitio, mientras que otras nos ayudan a mejorar el sitio web y también la experiencia del usuario (cookies de rastreo). Puedes decidir por ti mismo si quieres permitir el uso de las cookies. Ten en cuenta que si las rechazas, puede que no puedas usar todas las funcionalidades del sitio web.