Juana de Asbaje y Ramírez de Santillana

Poetisa, ensayista, teatróloga, e investigadora. Fue también la primera mujer americana en defender y sustentar los derechos de igualdad de la mujer en la vida intelectual. Considerada la mayor poetisa lirica hispano-americana de su tiempo. Fue asignada como la primera feminista de las Américas.

Despertar el interés en cultivar los valores de enriquecimiento moral a través de las letras y la cultura, es condición de los grandes genios creadores y Juana Inés de la Cruz, es uno de ellos:

Religiosa jerónima y escritora novohispana, exponente del Siglo de Oro (siglo XVII) de la literatura en español, comparada a los grandes del pensamiento novohispano barroco como Calderón de la Barca y Góngora.

Sus cualidades la hicieron acreedora de recibir los sobrenombres de "el Fénix de América", "la Décima Musa" o "la Décima Musa mexicana" cultivó la lírica, el auto sacramental y el teatro, así como la prosa.

El cometido de su obra y poesía, en su interpretación no debería desviarse de su principal línea de aspiraciones nobles, que es una preocupación social e intelectual de su carácter, con una inconformidad con el orden establecido. Desde muy temprano ella demostró el ideal de la conquista del mundo y del propio espíritu, en una búsqueda incesante de unión con lo divino, lo cual para alcanzarlo le sería menester una alta dosis de coraje y sacrificio.

Fue religiosa comprometida con su misión y fuera además una revolucionaria, que luchara por la dignificación muy en especial de la mujer, rodeada como estaba de los prejuicios de una época enfrascada en las costumbres del supuesto Nuevo Mundo.

En donde no se veía bien que una mujer se dedicara al estudio, y por lo que las mujeres de la Nueva España solo tenían dos opciones muy distintas, ser esposa o vestir hábitos, esclavas del hombre o del sistema, los que bajo ningún concepto reconocerían su condición de persona, en conocimiento intelectual.

De ahí pone todo su empeño en impulsar a la mujer, para su destaque, elevándola al papel que le corresponde en la mejora de la sociedad, por la buena influencia que ejerce, haciéndola salir de la ignorancia en que el hombre arcaico y patriarcal la mantenía, relegándola por tanto a un papel subalterno.

Juana de Asbaje y Ramírez de Santillana

Hija de padre vasco, Pedro Manuel de Asbaje y Vargas Machuca y de madre indígena, Isabel Ramírez de Santillana, nace en 1651 (1695) en San Miguel Nepantla, municipio cerca de la capital, en el Estado de México. En la segunda mitad del siglo XVII, la capital de México era uno de los puntos principales de la actuación política castellana en la Nueva España, formada por México, Indias Occidentales y América Central.

Su genio se manifestó a temprana edad. A los 3 años de edad ya sabía leer, apoyada por los libros de su abuelo materno Pedro Ramírez de Santillana, a los cinco años fascinada por las letras, ya componía sus primeros versos; a los seis Años ya dominaba perfectamente el idioma patrio.

El primer escrito del que se tiene noticia de Juana de Asbaje es una loa al Santísimo Sacramento en Amecameca que contiene 360 versos en español y náhuatl, una lengua indígena, el cual hubiera sido escrito a los 8 años de edad.

Al saber de que en México había una Universidad, quedo ilusionada con la idea de, que en un futuro, podría aprender más y más con los doctores. En conversación con el padre, al confiarle la posibilidad de esa expectativa, éste le respondió en tono jovial y de buen humor, que solo podía ir allí, si fuese disfrazada de muchacho, porque solo los varones y ricos podían estudiar allí.

Ella quedo sorprendida con la novedad y al transmitírselo a la madre le decía con insistencia que la vistiese de hombre desde aquel mismo instante, porque bajo ningún concepto iría a quedarse fuera de la Universidad.

Negada esa posibilidad de ir a estudiar letras a la Universidad, la pequeña Juana tuvo que quedarse en su tierra natal. Para 1659, se trasladó con su familia a la ciudad de México. A los 12 años Juana aprendió latín únicamente en 20 clases y el portugués sola, aparte hablaba náhuatl.

A los 14 fue nombrada dama de honor de Leonor de Carreto marquesa de Mancera y Virreina consorte, esposa del Virrey, Antonio Sebastián de Toledo. La adolescente Juana Inés fuera una de las mujeres más admiradas por los virreyes, puesto que su nivel de erudición abarcaba diversas áreas del conocimiento.

Su precoz virtuosismo, llevo al marqués de Mancera a reunir en palacio a 40 eruditos y expertos de la Universidad de México, en distintas materias (matemáticos, filósofos, historiadores, poetas…) con el fin de someter a la joven a una prueba de habilidades y conocimientos.

El resultado causo admiración en la corte. Juana Ramírez había demostrado una sabiduría y una sensibilidad fuera de lo común. La biblioteca de Palacio era su lugar preferido y el estudio, la razón de ser de su vida.

Juana de Asbaje y Ramírez de Santillana, apenas contaba 18 años, cuando tomó la decisión que la llevaría, a abrazar los hábitos ingresando en el Convento de las Carmelitas Descalzas, donde adopto el nombre de Sor Juana Inés de la Cruz.

Ahí, al poco tiempo cae enferma, lo que la obliga a retirarse brevemente de la vida monástica. Al regresar lo hace en el Convento de San Jerónimo, en la Orden de la Concepción, lugar de disciplinas más flexibles lo que le permite el tiempo en organizar sus actividades de estudio e investigación.

Sin embargo no fue el deseo de huir de la vida de relación social la que le llevara a tomar semejante decisión, sino y pese a su éxito social y brillar en la Corte, la necesidad de encontrar la paz y entregarse por completo a sus estudios.

Prueba de que su vida de relación seguiría siendo rica y prolífica, que su celda se convirtió en el lugar idóneo en la que recibía a todo tipo de personalidades, incluso intelectuales europeos, que iban a entrevistarse con ella intercambiando conocimientos y experiencias.

No sin motivo pasó a ser conocida como la Monja de la biblioteca. Allí en su celda se dedicó a escribir poesía, obras de teatro, musicales, ensayos, novelas, comedias y hasta un libro de cocina. Conocía profundamente retórica, latín y ciencias, y vastos conocimientos en astronomía, matemáticas, lengua, filosofía, mitología, historia, teología, por citar solamente algunas de sus disciplinas favoritas. En el periodo en que México vivió uno de sus episodios y crisis más difíciles en términos de subsistencia, las necesidades de la población habían de ser tratadas y los niños de la periferia recibir alimento, ahí es en donde vamos a encontrar en Juana Inés de la Cruz, ese carácter de unión de su espíritu con lo divino.

Siente vergüenza del confort que le ofrece su celda en el convento y resuelve compartir su plato de comida; se desprende de todo, incluido de su amada biblioteca (+ de 4.000 volúmenes) y útiles con los que se dedicaba a sus investigaciones y resuelve ocuparse íntegramente en aliviar y consolar, amparando a los más necesitados.

En abril de 1695 una grave epidemia de peste asolo México, aniquilando innumerables vidas, Juana socorrió día y noche a todos y a sus hermanas religiosas, que juntamente con la mayoría de la población estaban enfermas, ella a todos presta auxilio con total entrega y abnegación de sí misma y cuando a su vez queda contagiada, abatida cae enferma y muere el 17 de Abril de 1695, a los 44 años de edad.

No es sin motivo que le dedicamos en esta edición de la REFEE, la consideración y admiración a una de las Grandes de la Humanidad. Dejó la tranquilidad del lugar de estudios, para lavar las heridas de los hermanos anónimos y sufrientes, socorrió todas las necesidades y todo lo hizo sin dolor, en una constante donación interior. ¡Una belleza! ¡Una Grandeza Moral!


Bibliografía

O Peregrino do Senhor, Altiva Gloria F. Noronha A Veneranda Joanna de Angelís, Celeste Santos, Divaldo Franco

La imagen de cabecera: Diseño creado por el Instituo Cervantes Cuadro Oorignal: Retrato de Sor Juana Inés de la Cruz, por Miguel Cabrera 1750

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